La anunciada retirada británica de Iraq es
utilizada hoy por los críticos del presidente norteamericano, George
W. Bush, como un nuevo elemento para rechazar su plan de desplegar más
soldados en ese país.
Pese al afán de la Casa Blanca en presentar en las últimas semanas
una mejora de la seguridad en la nación árabe gracias a su nueva
estrategia, los hechos terminaron por dar el mayor desmentido.
Según reportes, las tensiones en Bagdad y otras ciudades
mantuvieron su tendencia a desbordar las operaciones punitivas de las
fuerzas militares de ocupación y sus aliados locales.
Los atentados se suceden y el número de muertos militares y civiles
es creciente. La víspera en la ciudad santa de Najaf (sur), la
detonación de un carro bomba costó la vida de 11 personas y otras 34
recibieron heridas.
Pese a las críticas a su plan tras la retirada británica, el
vicepresidente Richard Cheney dijo el miércoles que la acción de
Londres es una señal de que la situación en Iraq mejora.
Sin embargo, para el líder de la mayoría demócrata en el Senado,
Harry Reid, el paso de los británicos es un reconocimiento de la
realidad y del peligro existente en la nación árabe, el que, dijo,
Bush se niega a reconocer.
Por su parte, en una declaración la presidenta de la Cámara de
Representantes, Nancy Pelosi, preguntó ¿por qué se envían miles de
soldados estadounidenses a Iraq al mismo tiempo que las tropas
británicas planean marcharse?".
El anuncio de Londres de disminuir su presencia entre las fuerzas
ocupantes es tomado ahora como munición por la oposición demócrata
para atacar la decisión de la Casa Blanca de llevar más tropas a la
guerra.
En opinión de prominentes figuras, como el senador demócrata Edward
Kennedy, el anuncio del gobierno británico es indicativo del
alejamiento de la política de Washington.
Otros, como el candidato a la nominación demócrata para los
comicios de 2008, el senador Joseph Biden, consideran que es hora de
sacar las manos de Iraq y no enviar más soldados en medio de una
guerra civil.
Sin embargo, la administración Bush dejó claro que su estrategia
"no será una estrategia de retiro", según dijo Cheney, de gira por
Japón.
Según analistas, los británicos simbolizaban el apoyo multinacional
a la invasión y ocupación de Iraq, y su marcha representa un alerta a
Bush de que cada vez está más sólo en la guerra.