La Asamblea Nacional de Francia
entró hoy en su último período de sesiones para debatir tres reformas
constitucionales en el Palacio de Versailles por deseo expreso del
presidente de la República, Jacques Chirac.
Para observadores, sin bien existe consenso en casi todos los
asuntos a tratar, tampoco es muy favorable el ambiente, en particular
porque los diputados de la gobernante Unión por un Movimiento Popular
(UMP) están en plena campaña electoral.
Nueve semanas antes de los comicios por la conquista del Palacio
del Elíseo y con el actual ministro del Interior, Nicolás Sarkozy (UMP)
al frente en las encuestas, no parece un buen momento para algunos
legisladores.
El Congreso del Parlamento, como se denomina, analizará los textos
para reformar el estatuto penal del Jefe de Estado, que confirma la
inmunidad del mandatario bajo toda jurisdicción o autoridad
administrativa.
Asimismo, se introduce la idea de que únicamente en caso de
incumplimiento o manifestaciones incompatibles a sus funciones, el
Jefe de Estado podrá ser removido del cargo.
De otro lado, impulsará definitivamente la abolición de la pena de
muerte, una vieja aspiración planteada por primera ocasión en 1981
bajo la presidencia de Francois Mitterrand.
El tercer tema trata del proyecto constitucional sobre Nueva
Caledonia que refuerza el cuerpo electoral provincial y le quita el
derecho de voto hasta el 2014 a los franceses con menos de 20 años
viviendo en ese territorio.
Para los seguidores de Sarkozy, la discusión de estas cuestiones,
en cualquier caso trascendentales en el futuro del país, crea "un
ruido" en medio de la contienda de abril próximo, que elegirá
igualmente a los futuros miembros de la Asamblea Nacional.
"No tenemos una consigna ni una posición común, porque en verdad
concentramos los esfuerzos en otras cosa. Pero debemos respetar que
esta convocatoria parlamentaria es un deseo personal del presidente
Chirac", declaró el diputao Dominique Paillé (UMP).
A todas luces Chirac concluirá este año su segundo y último
mandato, sin presentarse a la reelección, y quiere dejar terminadas
tareas impulsadas durante su estancia en el Elíseo.
El Partido Socialista (PS) manifestó criterios divididos, en
especial en torno al estatuto penal del Jefe de Estado, por lo cual es
previsible la abstención, de acuerdo con fuentes cercanas a la
organización.