La provincia occidental iraquí de
Al Anbar es una tumba abierta para las tropas estadounidenses, que
reforzaron allí sus esquemas de ocupación, pero continúan perdiendo
soldados por ataques insurgentes.
El mando norteamericano notificó hoy la muerte de uno de sus
militares en ese territorio, donde el sábado debió enfrentar un
combate con la resistencia.
Un infante de marina que participaba en combates pereció en el
occidente de Iraq, apuntó un escueto comunicado que no identificó la
baja.
La nueva estrategia de Washington para este país árabe contempla el
incremento de unos cuatro mil soldados para enfrentar la resistencia
en la estratégica Al Anbar.
En esa provincia del oeste, fronteriza con Siria, se encuentran las
ciudades de Ramadi y Faluja, consideradas bastiones de la insurgencia.
La otra prioridad en el plan del presidente estadounidense, George
W. Bush es Bagdad, adonde acudirá la mayor parte de los 21 mil 500
efectivos que apoyarán a los que están en el teatro de operaciones.
No obstante las acciones de los ocupantes, hace apenas 48 horas la
resistencia causó otra baja mortal a las fuerzas norteamericanas,
cuando una patrulla fue atacada con granadas.
También 11 personas perdieron la vida y 63 recibieron lesiones como
consecuencia de una cadena de atentados explosivos en varias regiones
del país cercanas a esta urbe.
La policía admitió que en Doluiya, 60 kilómetros al norte de
Bagdad, un hombre atentó contra la residencia de un oficial del
Ejército local, quien escapó con vida del ataque.
También en Zafaraniya, 40 kilómetros al sur de esta capital, una
bomba colocada en una carretera estalló al paso de una patrulla, lo
cual causó dos decesos, entre esos el de un agente.