LEIPZIG, Alemania, 18 de febrero.— Los mares absorben más dióxido de
carbono o anhídrido carbónico (CO2) de lo que se pensaba hasta ahora.
Por un lado es positivo, por otro, lleva a una peligrosa acidificación
de las aguas, según un grupo de científicos alemanes del Instituto
Leibniz de Ciencias Marinas IFM Geomar, de Leipzig.
Los investigadores analizaron detalladamente los volúmenes de
anhídrido carbónico en el Océano Atlántico y los compararon con los
resultados de otro estudio de hace dos décadas. Constataron que el CO2
disuelto desciende en los mares hasta una profundidad de unos 4 500
metros. La consecuencia: una acidificación del agua y un gran peligro
para el equilibrio biológico, según publica el semanario Der Spiegel.
"Sin los océanos, la concentración de CO2 en la atmósfera sería el
doble de la actual", dice Toste Tanhua, del IFM Geomar. Con ello, el
efecto invernadero sería mucho más perceptible y los cambios
climáticos, mucho más dramáticos.
La acidificación de las aguas para los organismos marinos da
señales de que, por ejemplo, bancos de corales y algunas especies de
plancton tienen ya dificultades para formar sus esqueletos calcáreos.