Cómo se “jubila” un artista de La Colmenita

ANTONIO PANEQUE BRIZUELA
paneque.b@granma.cip.cu

No se trata de una exageración o contrasentido; si acaso, cuando más, una metáfora: a la edad de 15 años, los "niños artistas" que integran La Colmenita se "retiran" de ella y son despedidos en digna y graciosa ceremonia.

Foto: PANCHITO RODRÍGUEZUna “jubilación” temprana.

Punto en el que se está dejando de ser niño, puerta hacia la adolescencia, el muchacho está entonces más listo para continuar estudios superiores y otras etapas de su vida que para los tiernos "oficios" de esta sui géneris agrupación.

Basándose en leyes de la vida, de la docencia y del mejoramiento humano, Carlos Alberto Cremata, ha concebido así esa suerte de reglamento que conocen los niños y sus padres. Pero, ¿comprenderemos todos la magnitud de ese adiós?

Esta nada común despedida, más que un "acto de jubilación" muy bien organizado por la dirección de La Colmenita al cumplir sus integrantes esa edad, es una suerte de "graduación espiritual".

Es una tarde de sábado cuando visitamos la sede de esta institución, en 13 y G, donde, al celebrarse dos ceremonias en una, se confunden las calidades de ambas, pues transcurren en una misma fiesta: la despedida de ocho niños y la celebración de los quince años de una de las "jubiladas", Susú Salim Zaldívar.

Ejemplos las dos actividades de cómo trabajar las celebraciones para niños desplegando imaginación y arte, más que frivolidades y derroches, allí también nos enteramos de cómo valora Cremata a cada uno de sus egresados.

Se trata de una especie de "evaluación final" firmada por el "Tío Tin" mediante semblanzas poetizadas con infinito amor y leídas en alta voz por él, inscriptas en un afiche con marco de bambú (obra de uno de los padres) y entregadas como trofeos a estos niños, quienes ingresarán, a partir de aquí en diversas enseñanzas, no necesariamente relacionadas con lo que hacían en La Colmenita.

Cierto que algunos como Anita Vega y Reinier Díaz, escogieron la Escuela Nacional de Arte (ENA); pero otros prefirieron rumbos distintos, como Leslie Hernández, Claudia León, y la propia Susú, las tres en el Preuniversitario en el Campo Comandancia de la Plata, de Güira de Melena, o como Marcel Fernández, en una escuela deportiva.

En torno a Susú, quien se incorporó a La Colmenita desde los cinco años de edad y permaneció en ella junto a siete de sus condiscípulos procedentes de la escuela Carlos J. Finlay, Cremata reveló su habitual familiaridad:

"¡Tú sabes que siempre serás la chiquitica pícara que escribe a su tío los versos más tiernos del mundo; y la más hermosa de las Raviolis (personaje de Cinderella); y el más adorable de mis recuerdos hermosos!"

 

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