El pueblo de Guanabacoa, en representación de toda la capital,
rendirá mañana tributo a Rolando Pérez Quintosa, uno de los cuatro
combatientes del Ministerio del Interior asesinados hace 15 años,
cuando elementos contrarrevolucionarios intentaron secuestrar una
embarcación para abandonar ilegalmente el país.
Tal acto terrorista ocurrió el nueve de enero de 1992, en la base
náutica de Tarará, en las playas del Este, donde perdieron la vida
Rafael Guevara Borges, Yuri Gómez Reinoso y Orosmán Dueñas Valero, en
tanto recibió heridas de muerte el sargento de primera Pérez Quintosa.
Ellos fueron atacados por delincuentes que pretendían emigrar hacia
la Florida al amparo de la asesina Ley de Ajuste Cubano, aprobada por
el gobierno de Estados Unidos.
Ya gravemente herido, el último servicio que presta ese combatiente
de la Policía Nacional Revolucionaria, que vivía en Guanabacoa, es el
de ayudar al descubrimiento de quienes habían perpetrado aquellos
hechos atroces.
Pero tras 37 días de una batalla intensa de los médicos y
científicos cubanos para salvarle la vida, muere y por su heroica
actuación se le otorgó, postmorten, el título de Héroe de la República
de Cuba, por acuerdo del Consejo de Estado.
En la despedida de duelo del valeroso suboficial, quien falleciera
el 16 de febrero de 1992, el Comandante en Jefe Fidel Castro señaló
que la historia de Rolando Pérez Quintosa es la historia de la
magnífica juventud cubana y de su Revolución. Fidel lo calificó
como "un muchacho noble, bueno, patriota, revolucionario, abnegado,
valiente, trabajador, disciplinado", que al igual que sus compañeros
"supo entregar valientemente su vida por la Revolución y por la
Patria".