Investigadores federales
advirtieron hoy al Congreso estadounidense de turbios manejos del
presupuesto destinado a la reconstrucción de Iraq.
Al intervenir ante un comité de la Cámara de Representantes, los
auditores alertaron del despilfarro de 10 mil millones de dólares
contratados en labores de reconstrucción en la nación árabe.
Funcionarios de las secretarías de Estado y de Defensa tienen
responsabilidad en la deficiente supervisión del uso de los
presupuestos, sostuvieron.
Estos condonaron o permitieron una pobre contabilidad, gastos
exagerados y el pago de labores que nunca fueron ejecutadas por los
contratistas estadounidenses, precisaron los investigadores,
agregaron.
La situación puede agravarse, según la Oficina de Contabilidad del
Gobierno (GAO), en momentos en que se espera el desplazamiento de más
tropas y la Casa Blanca pide más fondos para la guerra.
Los alertas realizados por la GAO fueron ignoradas o no se les
prestó la debida atención, indicó el contralor general de la entidad,
David M. Walker.
Walker pidió se adopten medidas contra los responsables de los
despilfarros. "Las personas deberían ser recompensadas cuando hacen
una buena labor. Pero cuando las cosas no salen bien, deben producirse
consecuencias", subrayó el auditor.
Esta solicitud parece prosperar. Este jueves, los senadores de la
oposición demócrata presentaron un proyecto de ley que castigaría a
los que se benefician ilegalmente de la guerra.
Asimismo, intentarán limitar el favoritismo en la contratación de
bienes y servicios relacionados con la campaña bélica, algo que
generalmente recae en compañías cercanas al entorno gubernamental.
De ser aprobada la iniciativa, los infractores pueden ser penados
hasta con 20 años de cárcel y multas de hasta un millón de dólares.
Una de las mayores contratistas en Iraq es la transnacional
Halliburton, con cercanos vínculos con el vicepresidente Richard
Cheney, quien antes fue su principal ejecutivo.