Tras un primer mes de mandato, el
presidente ecuatoriano, Rafael Correa, exhibe hoy elocuentes
resultados que acreditan su propósito de avanzar hacia una revolución
ciudadana que acabe con el actual modelo neoliberal.
Los incrementos de bonos de Desarrollo Humano y de la Viviendas,
así como la aprobación de la consulta popular que llama a una Asamblea
Constituyente resultan logros de Correa y de su gobierno que se
traducen en mayor respaldo poblacional.
Últimas encuestas revelan que la popularidad del jefe de Estado
ascendió hasta un 73 por ciento, lo cual representa 18 puntos
porcentuales más que el 26 de noviembre pasado, cuando ganó la segunda
vuelta de las elecciones presidenciales.
Esta creciente aceptación sitúa al dignatario con la más alta
calificación registrada entre los mandatarios de Ecuador de la etapa
democrática (desde 1979), según el sondeo de la empresa Cedatos.
La indagación refleja asimismo un alto nivel de credibilidad de la
ciudadanía en Correa, el cual alcanza el 68 por ciento de los
interrogados.
El actual ejecutivo cuenta igualmente gran aceptación, pues el 67
por ciento de los encuestados aprobó la gestión de los ministros.
Con resultados adversos aparece el Congreso nacional, cuya
actividad es rechazada por el 68 por ciento de los entrevistados, y
sólo el 13 por ciento la aprueba, de acuerdo con Cedatos.
Para Manuela Gallegos, dirigente del movimiento Alianza País, la
decisión de gobernante de cumplir con las promesas anunciadas durante
la campaña electoral del 2006 favoreció un ascenso en su popularidad.
"La aceptación a nuestro presidente es cada vez más grande; y por
respeto a ese pueblo ecuatoriano pone a disposición su cargo" en la
futura Asamblea Constituyente, declaró ayer Gallegos al sitio
Ecuadorinmediato.com.
Puntualizó que la sanción en el Parlamento a la propuesta de
consulta popular, la cual se celebraría el 15 de abril próximo,
constituyó un triunfo del pueblo y de esta administración.
La dirigente desestimó cualquier presión de los parlamentarios
sobre los futuros miembros de la Constituyente, la cual -dijo- es una
sola y será de plenos poderes.
Medios políticos destacan asimismo que la identificación del
presidente con los problemas de pobreza y del sector social resultan
signos positivos, inexistentes en gobiernos anteriores.
Por ello, la realización del referendo en abril venidero y la
posterior instalación de la Asamblea para elaborar una nueva Carta
Magna acaparan la atención de los ecuatorianos, que por primera vez se
sienten con derecho a participar en la transformación de país.