.— El presidente George W. Bush
confirmó hoy el reforzamiento de las tropas estadounidenses
desplegadas en Afganistán, para contrarrestar una fuerte ofensiva de
la insurgencia en ese país centroasiático.
El gobernante manifestó en un discurso en la Casa Blanca que
contingentes de militares norteamericanos arremeterán contra grupos de
la resistencia en la próxima primavera boreal, como parte de la nueva
estrategia bélica en suelo afgano.
Un comunicado del Pentágono precisó la víspera que más de tres mil
200 marines de brigadas aerotransportadas, acantonadas en Italia, se
unirán próximamente en Afganistán a otras fuerzas norteamericanas y de
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Según el departamento de Defensa, Estados Unidos tiene en suelo
afgano 27 mil soldados, la mayor cifra desde octubre de 2001, cuando
esa nación resultó invadida.
El mandatario recurrió una vez más al manido argumento de que las
guerras en el Medio Oriente contra Afganistán e Iraq son puntos
focales de su autoproclamada estrategia de lucha global contra el
terrorismo.
Bush, quien exhortó al gobierno iraquí, impuesto por Washington, a
combatir con mayor energía la violencia en Bagdad y otras ciudades de
Iraq, manifestó que "no podemos permitir que los terroristas consigan
refugio".
También, Bush fustigó el proyecto de resolución de los demócratas
en la Cámara de Representantes que se opone al envío de más tropas a
territorio iraquí.
Hace dos semanas, el Ejecutivo aprobó enviar 21 mil 500 soldados
adicionales a la nación árabe para contener acciones de la
resistencia.
Más de tres mil 100 uniformados estadounidenses murieron en suelo
iraquí desde la ocupación de tropas anglo-norteamericanas en marzo de
2003.
La presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, dijo que el proyecto
sólo desaprueba el aumento del número de efectivos en ese país árabe,
sin embargo, el liderazgo republicano consideró que es el primer paso
para la adopción de medidas congresionales más drásticas.
"Ya no hay más cheques en blanco para el presidente Bush en el tema
Iraq" pues los estadounidenses desconfían del curso de esa contienda
bélica, precisó Pelosi.
Por su parte, el representante de la bancada latina en el Congreso,
Joe Baca, indicó que la guerra contra Iraq debió ser el último recurso
a emplear por la Casa Blanca.
Baca consideró que en esa contienda, la cual ha costado miles de
vidas y miles de millones de dólares, Washington gasta cada día 200
millones de dólares, a costa de los contribuyentes.