.—
La resistencia iraquí continúa operando contra la ocupación, pese al
incremento de las acciones coercitivas y de las restricciones
ciudadanas contenidas en el nuevo plan de seguridad para Iraq.
Medios de prensa notificaron hoy que el ejército de ocupación
norteamericano sufrió seis bajas mortales en las últimas 48 horas.
El comando de ocupación reconoció que cuatro soldados perdieron sus
vidas la víspera cuando activaron bombas "sembradas" en carreteras en
la centro-oriental provincia de Diyala.
Amplió que tres oficiales murieron al explotar las cargas y otro
agonizó en un hospital por las heridas recibidas. Otros dos militares
fueron reportados como lesionados, sin indicar su gravedad.
Por su parte, la embajada de Estados Unidos confirmó que un ataque
con morteros contra la Zona Verde causó dos heridos, uno de ellos un
contratado, a quien los insurgentes identifican como mercenario.
El bombardeo fue ejecutado la víspera contra la Zona, el lugar más
custodiado de Iraq y donde están las embajadas de Washington y
Londres, principales factores de la ocupación y varias sedes
gubernamentales.
Según el vocero de la misión estadounidense, Lou Fintor, los
proyectiles cayeron cerca del acceso de esa área restringida, pero no
ofreció otros detalles.
El ataque a la Zona Verde expone la capacidad operativa de la
resistencia, cuando se realiza en esta urbe una mayúscula operación
contrainsurgente con repercusión en todo Iraq.
Las tropas de ocupación y sus aliados locales multiplicaron los
puestos de control, la búsqueda y aniquilamiento de supuestos
insurgentes a la par que comenzaron el cierre de las fronteras.
El sitio web icasualties, basado en estadísticas del Pentágono y
del Comando Central, afirma que tres mil 131 soldados norteamericanos
murieron y más de 23 mil resultaron heridos por acciones de la
resistencia desde marzo de 2003.