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La misión policial española que por orden del gobierno de José María
Aznar se desplazó hasta la ilegal base militar estadounidense de
Guantánamo ofreció a los presos interrogados ventajas judiciales,
revela hoy el País.
El chantaje fue presentado en nombre de un juez español y consistía
en prometerles mejorar su situación si colaboraban con la información
que les solicitaran, en especial la relacionada con radicales
extremistas que actuaban en España.
Pero lo cierto es que dicho ofrecimiento no se basaba en alguna
autorización u orden judicial, señala el diario citando a fuentes no
identificadas de la Audiencia Nacional, las cuales aclararon que sólo
un detenido de la veintena interrogados en Guantánamo, era español.
Pese a que ningún juez autorizó el viaje, ni ordenó los
interrogatorios, los agentes ofrecieron al marroquí Lahcin Ikassrin la
posibilidad de volver a España siempre que se comprometiera a declarar
contra ciertos islamistas.
El diario revela que en algún momento de la estancia de la misión
hispana en Guantánamo se vio la posibilidad de que Estados Unidos
aceptara el traslado de Ikassrin a España para declarar en relación
con un sumario abierto contra el terrorismo islamista.
El PP insistió ayer en que la misión era exclusivamente diplomática
para conocer la situación de un supuesto talibán ceutí detenido en
Guantánamo, una base mantenida por Estados Unidos contra lo voluntad
de los cubanos desde hace más de un siglo.
Pero los informes policiales, agrega el diario, acreditan que el
interés de la misión era más amplio y alcanzaba a 13 presos de la
base, a los que mostraron fotos de supuestos radicales islamistas que
operaban en España para obtener información.
Ni siquiera el primer interrogatorio de los policías fue al
ciudadano nacido en Ceuta Hamed Abderrahaman Ahmed, sino que los
agentes españoles tuvieron más interés por el marroquí Ikasrim, a
quien en el primer día interrogaron durante siete horas.
Los dos policías españoles viajaron junto a agentes de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) desde Madrid hasta Guantánamo, y aún así
apenas lograron información relevante en relación con células
islamistas terroristas en España, dice el diario.
Tampoco los interrogatorios sirvieron como prueba en España contra
el ceutí Hamed e Ikassrin, pues la Audiencia y el Tribunal Supremo
consideraron se habían realizado sin garantías ni mandato de la
autoridad judicial española.
Además, ambas instituciones calificaron la base estadounidense de
Guantánamo, territorio usurpado ilegalmente a Cuba, como "un limbo en
la comunidad jurídica de imposible justificación".