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Glorificación de rufianes, un ejercicio estéril
JUAN MARRERO
Dos hechos muy recientes, uno ocurrido
en Miami y el otro en Washington, hacen pensar que reivindicar a
Fulgencio Batista y a Gerardo Machado, las dos figuras más
sanguinarias y antidemocráticas en la historia de Cuba, permanece
latente en los delirios y sueños de los que añoran regresar a Cuba en
la era post-Castro y dirigir el rumbo político, económico y social del
país.
Los
congresistas Lincoln y Mario Díaz-Balart siguieron la tradición de
Rafael Díaz-Balart, el abuelo bandido. En la foto junto a la loba
feroz, Ileana Ross-Lehtinen.
La glorificación del pasado neocolonial es, sin duda, un ejercicio
propagandístico, terco y estéril, emprendido por aquellos que, de tal
manera, alimentan sus ambiciones político-financieras y, de paso,
intentan llevar alivio emocional a los que han vivido años de
frustraciones y nostalgias fuera de Cuba.
El 10 de febrero se inauguró un nuevo edificio para la Facultad de
Derecho en la Universidad Internacional de la Florida, al cual le han
puesto el nombre de Rafael Díaz-Balart, fallecido en Miami en 1985, y
presentado como un abogado que en su larga vida "fue amante de la ley
y tuvo un especial sentido de justicia". Se trata del abuelo de los
congresistas cubanoamericanos Lincoln y Mario Díaz-Balart.
Tres días antes, en Washington, el congresista federal
estadounidense Kendrick B. Meek presentó una legislación para honrar
al abuelo de los hermanos Díaz-Balart, a quien considera "patriarca de
una orgullosa familia con tradición para el servicio público". La
Resolución 131 de Meek, quien fue electo para el cargo de
representante en el 2002 por el Distrito 17 de la Florida, hace un
largo historial sobre Rafael Díaz- Balart desde que nació en Santiago
de Cuba a finales del siglo XIX. Según tal documento, se graduó de
Leyes en la Universidad de La Habana en 1919, fue durante 4 años juez
municipal en Palma Soriano, alcalde en Banes y ejerció como abogado en
Holguín y La Habana, donde fundó la firma "Díaz-Balart and Amador" con
su hijo Rafael Lincoln (Rafaelito) y con el también abogado Rolando
Amador. También se elogia que en 1965, a la edad de 66 años, obtuvo un
título en Leyes en la Universidad Complutense de Madrid.
Al mismo tiempo, desde hace algunos meses, se ha estado presentando
una imagen edulcorada sobre Rafaelito Díaz-Balart Gutiérrez, el padre
de Lincoln y Mario, quien falleció más recientemente, en el 2005, en
Miami. A este se le ha descrito como "un político audaz, imaginativo,
polémico, de profundos conocimientos sobre la realidad histórica de su
tierra natal". Se le ha mostrado como un iluminado, un visionario y
profeta que, en 1955, cuando era el líder de la mayoría en la Cámara
de Representantes, se opuso a la Ley de Amnistía que favoreció la
salida de Fidel y los asaltantes del cuartel Moncada de las prisiones.
En el VIII Festival Nacional de la Prensa Escrita, el investigador
Eliades Acosta, director de la Biblioteca Nacional, contaba a sus
participantes que había consultado las actas del Congreso de la
República de Cuba de ese año 1955, así como otras fuentes
documentales, y no había encontrado esa intervención de Rafaelito que
ha circulado mucho por Internet en varios idiomas. Por el contrario,
Rafaelito había conminado a los legisladores a altas horas de la noche
a que, "como estamos a favor", se acabara de votar por la Ley de
Amnistía con la cual el régimen anticonstitucional, repudiado en Cuba
y fuera de ella, buscaba dar en aquel momento la impresión de una
apertura democrática.
Lo malvado del abuelo y el padre de los actuales Díaz-Balart que
viven en Miami es ocultado deliberadamente por la propaganda que se
hace sobre ellos y también en la Resolución del congresista Meek.
Ni una palabra sobre que Rafael, el abuelo, fue asesor jurídico de
la United Fruit Company, compañía norteamericana que era dueña y
señora de gran parte de las tierras y muchos ingenios azucareros de la
antigua provincia de Oriente. Que esa compañía financió su campaña
electoral para que resultase electo alcalde de Banes en 1932. Que
cuando cayó la dictadura de Machado, a la que sirvió, fue destituido
de tal función. Que en esa época se establecieron sus vínculos con
Fulgencio Batista en razón de que la madre de éste, Carmen Zaldívar,
trabajó como doméstica en su casa en Banes. Que cuando Batista dio el
golpe de Estado militar de 1952, pensó en ese viejo amigo y lo nombró
ministro de Transporte.
Tampoco en el homenaje a Rafael en la Universidad de la Florida ni
en la Resolución presentada al Congreso de Washington se hizo alusión
a los vínculos y servicios que prestó a narcotraficantes colombianos,
entre ellos al jefe del cartel de Cali, Guillermo Rodríguez Orejuela,
no obstante que en 1984 la prensa internacional dio cuenta de las
andanzas mafiosas de él y su hijo Rafaelito para sacar a ese
narcotraficante de una prisión en España y evitar su envío a Estados
Unidos, donde era reclamado por la justicia. Ambos se llenaron los
bolsillos de plata en esa operación. Algunas fuentes indicaron que por
sus honorarios recibieron alrededor de 100 000 dólares.
Lo de Rafaelito es tan o más escandaloso. Fue integrante del
Consejo Consultivo creado por Batista luego del 10 de marzo de 1952 en
reemplazo del Congreso. Dirigió desde su fundación el partido
batistiano Acción Unitaria (PAU). Obtuvo el título de abogado en una
facultad de Derecho de la Universidad de Holguín, entonces
inexistente. Ganó el acta de representante por la provincia de Oriente
en las fraudulentas elecciones de 1954, donde hubo más votantes que
electores inscriptos. Con la influencia que tuvo en el régimen
golpista de Batista colocó a sus hermanos Waldo y Frank en importantes
cargos en Hacienda y Obras Públicas, donde malversaron fondos del
erario público, y, además, repartió "botellas" entre parentelas y
amigos.
Rafael
Díaz-Balart (de pie y al centro) durante una conferencia de prensa en
New York. Fundador de la organización contrarrevolucionaria La Rosa
Blanca. El primero, a la izquierda, es el ex coronel batistiano Merob
Sosa, criminal que escapó a la justicia revolucionaria, designado como
jefe del ejército de la organización terrorista.
Rafaelito estuvo muy vinculado a algunas de las principales figuras
del aparato represivo de Batista. Hay fotos de él junto a criminales
como Orlando Piedra y Manuel Ugalde Carrillo. Dirigió, por otra parte,
el asalto de una pandilla de jóvenes batistianos a la Universidad del
Aire, un programa radial que se transmitía por CMQ. Y estuvo muy
vinculado con el sanguinario Rolando Masferrer, organizador de las
bandas paramilitares Los Tigres de Masferrer, que aterrorizaron a la
población en la antigua provincia de Oriente. También, Rafael y
Rafaelito, tuvieron fuertes vínculos con los grupos mafiosos de Meyer
Lansky y Santos Traficante, que tuvieron numerosos negocios sucios en
Cuba, en particular en los juegos ilegales.
Algunos de los mafiosos de esta familia dejaron Cuba antes del
triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959, entre ellos
Rafaelito y Waldo. Los otros recibieron visas de Estados Unidos para
viajar cuando lo estimasen oportuno. Cuéntase que Waldo viajó a Nueva
York y depositó millones de dólares en el Chase Manhattan Bank, y que
Rafaelito, junto a su esposa e hijos, entre ellos el niño Lincoln
Díaz-Balart, se trasladaron a España el 15 de diciembre de 1958
alegando "un viaje de negocios".
Rafaelito se trasladó a Estados Unidos el 15 de enero de 1959, y lo
primero que hizo fue fundar la organización contrarrevolucionaria y
terrorista La Rosa Blanca, de la que formaron parte algunos de los
criminales de guerra de Batista que pudieron escapar a la justicia
revolucionaria, entre ellos el coronel Merob Sosa. En mayo de 1960,
compareció en una audiencia ante un subcomité del Senado de Washington
en que intentó desacreditar a la Revolución cubana y a sus dirigentes,
y en la cual admitió su pasado batistiano y su amistad con el dictador
con el que trabajó "porque prometía dar progreso y estabilidad al
país".
¿Qué se pretende hoy al rendir tributo a Rafael y Rafaelito en
Miami y en Washington? ¿Acaso rescatar tanta inmoralidad y corrupción?
Hay un refrán que dice "de tal palo, tal astilla¼
" Y de ese tronco torcido han nacido gajos también enfermos y muy
torcidos, entre ellos el llamado Lincoln Díaz-Balart, que ha enseñado
sus garras trabajando por endurecer el bloqueo a Cuba, prohibir el
intercambio familiar y los viajes de ciudadanos norteamericanos a
Cuba, promueve la creación de emisoras subversivas dirigidas hacia
Cuba, ha apoyado fraudes electorales en la Florida como el que
favoreció la elección presidencial de George W. Bush, y ha dado ayuda
legal a terroristas como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles y hasta,
a través de la TV, ha abogado por el asesinato de Fidel Castro.
Historial delincuencial que, como los del abuelo y el padre, son
para repudiar y no para glorificar. Andan, en fin, como dije al
principio, en un ejercicio terco y estéril. |