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Programa de viviendas en Las Tunas
Eliminar fisuras que impiden hacer más
Texto y foto:
Pastor Batista
LAS TUNAS. — La insatisfacción prevalece tanto en la población como
en las estructuras de dirección administrativa y política del
territorio en cuanto al programa de viviendas ejecutado en el año
2006.
Construir
más de 3 800 viviendas en el presente año demanda organización y
eficiencia.
Si bien la provincia concluyó 4 668 inmuebles, cifra nunca antes
alcanzada, ella solo representa el 57 % de lo previsto en el plan del
año. Tal déficit, por supuesto, no genera precisamente júbilo.
El problema va más allá de lo matemático. La vivienda tiene aquí
particularidades que no se pueden obviar. Una de ellas está en el
reconocido movimiento popular que se generó en la década de 1990,
cuyas experiencias se extendieron a otras partes del país, como
confirmación de que miles de familias podían convertirse en
protagonistas de la construcción de su propio hogar, con ayuda
estatal, no obstante las limitaciones materiales.
Resulta contraproducente, entonces, que en un año como el 2006,
cuando incluso la nación destinó cuantiosos recursos para el programa
de la vivienda, hayan quedado sin terminar unos 3 500 hogares en el
plan de una provincia que llegó a tener en diferentes fases de
ejecución más de 15 000 casas, en momentos muy adversos.
EN BUSCA DE LA VÉRTEBRA DAÑADA
Un examen riguroso, con las estructuras y organismos que
intervienen en ese programa, ayudó a despejar caminos.
Irregularidades como las que impidieron una mejor transportación de
medios y recursos, e insuficiencias como las que aún no ha superado la
industria de materiales constructivos, pueden seguir poniendo en
riesgo el programa, si no se actúa con previsión e inteligencia.
También influyeron problemas de organización y de prioridad al
asignar recursos, fenómeno que llega a las comisiones de
circunscripción, llamadas a tener un dominio total de la situación
para poder adoptar las decisiones más justas, oportunas y sensatas.
Tampoco es "noticia" el perjuicio que ocasiona la madeja de
trámites burocráticos que debe realizar la persona o entidad
interesada, tal y como le ha sucedido al sindicato de la educación,
que, entre las viviendas destinadas a sus trabajadores, tiene 19
"enredadas" desde hace un año y medio en ese engorroso laberinto.
Ante esas realidades valdría la pena preguntarse: ¿En quién recae
entonces la responsabilidad de las irregularidades que entorpecen el
programa?
Al margen de lo excepcional, si alguien puede estar más distante de
imputaciones debe ser ese segmento amplio de población que, sin
incurrir en ilegalidades ni en procedimientos turbios, está motivado,
dispuesto y necesitado de ver por fin su hogar concluido y en
condiciones de habitabilidad.
CUIDAR LA COLUMNA VERTEBRAL
Luego de valorar la esencia, básicamente subjetiva, de las
dificultades en la vivienda, especialistas, directivos y ejecutores
coinciden con la máxima dirección del Partido y del Gobierno en que
"por encima de todo, el principal obstáculo ha sido la inestabilidad e
insuficiencia de los cuadros encargados de la tarea".
Un detalle confirma ese criterio: en aras de los resultados que
necesita el territorio, o lo que es igual: por no conducir con su
desempeño a los resultados esperados, hubo que cambiar de forma
progresiva a los cuadros principales en seis de las ocho direcciones
municipales de la vivienda, en todas las Unidades Municipales de
Inversiones (UMIV) y sustituir a otra cantidad de dirigentes de ese
sistema en la provincia.
Así, la primera prioridad para el 2007 es, junto a otras,
fortalecer y consolidar la política de cuadros, como columna vertebral
para construir más de 3 800 viviendas, revertir el mantenimiento y la
rehabilitación (tampoco cumplidos en el 2006) y propiciar un estilo de
trabajo y de cooperación que inserte como corresponde a la poderosa
industria sideromecánica (decisiva aquí) y a organismos como el MICONS,
que inexplicablemente solo terminó el año pasado dos de las 178
viviendas planificadas para el sector de la Salud. |