Universidad médica santiaguera: embrión
de una colosal obra
Más de 30 000 profesionales y técnicos ha
graduado la primera Escuela
de Medicina creada por la Revolución
Dania Sánchez
Parra, Especial de la AIN para
Granma
Nacida el 10 de febrero de 1962, como
expresión de las transformaciones revolucionarias, la Escuela de
Medicina de la Universidad de Oriente devino embrión de una colosal
obra, que aceleró la formación de los recursos humanos para convertir
la salud pública en un derecho de todos los cubanos.
Vista
parcial del Instituto Superior de Ciencias Médicas
de Santiago de Cuba.
Constituyó un importante paso de avance político y social del
gobierno para revertir la precaria situación sanitaria heredada del
capitalismo y enfrentar el éxodo de unos 3 000 galenos, la mitad de
los existentes al triunfo de la Revolución.
La antigua provincia de Oriente, con el 35% de la población del
país, contaba entonces con el 15% de las camas hospitalarias, mientras
que la docencia médica —impartida solo en la Universidad de La Habana—
demandaba un empuje en respuesta a los nuevos y ambiciosos planes.
El doctor José Ramón Machado Ventura, entonces ministro de Salud
Pública de Cuba, presentó el proyecto de la nueva escuela, aprobado
inicialmente por el Consejo de Universidades.
Fundar una esperanza
"Santiago de Cuba era la segunda ciudad en importancia en el país y
había que tratar de hacer otra facultad en el extremo oriental. No
había profesores, pero sí un grupo de médicos con buena preparación",
explicó a la prensa Machado Ventura en un reciente recorrido por el
territorio.
"Pensamos en que la Universidad de la Habana podía ayudar y había
que convencer a los profesores de que ello era posible. Así comenzó la
rotación por Santiago y el entrenamiento e impartición de seminarios a
los médicos", relata sobre aquella etapa.
El 12 de febrero comenzaron las clases 65 alumnos y un año más
tarde se gestó el Plan Santiago, que convirtió hospitales en unidades
docentes. Fungió como primer director de la escuela el cirujano Abdo
Hernández.
Fue así que profesores habaneros, santiagueros y de otras
provincias, algunos integrados al servicio médico social rural,
decidieron echar su suerte junto al pueblo y su Revolución y fundaron
un hermoso proyecto, también apoyado por extranjeros como el argentino
Alberto Granados y el mexicano José Burgos.
Los iniciadores de la docencia médica superior en Santiago de Cuba
no contaron tal vez con las mejores condiciones ni adecuados medios de
enseñanza, pero en cambio ofrecieron una gran cuota de amor y
dedicación a la docencia, asistencia e investigación.
Ya en 1964 abrió sus puertas la Escuela de Estomatología y tres
años más tarde aconteció la graduación de 35 médicos y 19 odontólogos
en el territorio.
De forma oficial el Instituto Superior de Ciencias Médicas surgió
en 1976, con sede en la Avenida de las Américas, teniendo como rector
al prestigioso doctor Juan José Ceballos Arrieta.
Sueños multiplicados
Esta casa de altos estudios se multiplicó con la creación de
facultades en las restantes provincias orientales, cuyos docentes
fueron formados en sus aulas.
Antonio
López Gutiérrez,
rector de la institución.
A 45 años de fundada, la institución santiaguera posee una
matrícula superior a los 18 000 alumnos en cinco facultades y dos
filiales municipales en las especialidades de medicina, estomatología
y las licenciaturas en enfermería, tecnologías de la salud (21
perfiles) y psicología de la salud.
El doctor Antonio López Gutiérrez, actual rector, explicó a la AIN
que hasta el pasado curso este centro graduó a más de 30 000
profesionales y técnicos de la salud, incluyendo un millar de 35
nacionalidades.
Como un ejemplo de la solidaridad, cursan actualmente estudios unos
700 jóvenes de Haití, país favorecido ya con dos graduaciones, además
de estudiantes de Bolivia, Ecuador, Uruguay, Venezuela y de naciones
africanas.
Importantes acciones se desarrollan en materia de superación y
capacitación de postgrado, concebidas como una prioridad que
repercuten en la calidad docente y asistencial en el sector, comentó
el rector.
"También es significativa la labor de investigación, tanto en el
centro como en los hospitales y policlínicos, lo cual responde a
problemas concretos en función de mejorar la salud de la población,
tales como los ensayos clínicos con productos y posibles terapias para
el cáncer y otras afecciones", apuntó.
López Gutiérrez destacó también la universalización de la enseñanza
en los nueve municipios, el perfeccionamiento de los planes de estudio
con el nuevo modelo pedagógico, basado en un mayor alcance
científico-técnico del estudiante y una rápida inserción en la labor
asistencial.
Mirar al futuro
El profundo pensamiento político y humanista del Comandante en Jefe
Fidel Castro ha guiado el desarrollo y la masificación de la docencia
médica en Cuba, fruto de lo cual hoy el país cuenta con más de 70 000
médicos.
Actualmente existen cuatro institutos, 23 facultades y la Escuela
Latinoamericana de Medicina, con una matrícula total superior a 159
526 alumnos de más de 50 nacionalidades.
Aquella primera escuela edificada por la Revolución germina y hace
inmensa la obra de la salud en Cuba, hoy a la luz del ALBA.
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Como parte de las actividades que se realizan
por la fecha, profesores y alumnos fundadores de la Escuela de
medicina de Santiago de Cuba recibirán por estos días la Placa 45
aniversario.
Los primeros en recibir ese reconocimiento fueron
los profesores de mérito:
- Orlando Carreras Ruiz
- Reinaldo Roca Goderich
- Juan Díaz Sarduy
- Pedro Vázquez Turró
- Narciso Llamos
- María Rodríguez
- Silvia Justis Hernández
- Enrique González Corona
- Graciano Wilkie Delgado
- Francisco Durán Castillo
Además, se entregó la Medalla José Tey, que
confiere el Consejo de Estado, a los profesores Alina Rams Veranes
y Raúl Rizo Rodríguez por su relevante labor en la docencia. |
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