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La fiscalía en el juicio por perjurio contra el ex consejero
vicepresidencial estadounidense Lewis Libby dio hoy por terminada su
parte procesal, y exhortó a la defensa a esclarecer el llamado
escándalo CIA-gate.
Una representación fiscal en el complicado caso explicó a
reporteros que a partir de ahora es responsabilidad del ministerio de
la defensa aclarar por qué Libby mintió bajo juramento durante una
investigación federal.
La crisis comenzó en 2003 cuando el ex diplomático norteamericano
Joseph Wilson difundió un artículo donde criticaba las razones
esgrimidas por el presidente George W. Bush para atacar a Iraq.
Mas tarde, aparentemente como represalia de la Casa Blanca, la
esposa de Wilson, Valerie Plame, fue señalada por medios de prensa
como una oficial encubierta de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA).
El equipo legal que respalda al ex secretario del vicepresidente
Richard Cheney empezará la próxima semana con una presentación de
testigos que incluye varios periodistas de Washington, y otras
personalidades políticas nacionales.
Nuevas revelaciones matizaron en los últimos días el escándalo por
la presunta conspiración gubernamental, cuando trascendió que el
asistente de la Casa Blanca tenía conocimiento sobre la espía
norteamericana desde hace cuatros años.
Ari Fleischer, ex portavoz de la Oficina Oval, afirmó ante un gran
jurado que el principal inculpado en el caso, Libby, le habló en julio
de 2003 sobre una "empleada secreta de la CIA, esposa de un embajador
crítico de Bush".
Se trató de una declaración importante para la fiscalía porque el
ex ayudante de Cheney había asegurado que conoció acerca de la agente
mucho tiempo después del mencionado por Fleischer.
Libby está acusado con varios cargos por obstrucción de la
justicia, perjurio y falsos testimonios, y podría recibir una
sentencia de 30 años de cárcel.