.— El presidente boliviano, Evo
Morales, señaló hoy que el rescate del control estatal de la planta de
fundición de metales de Vinto, en esta región, es apenas el inicio del
proceso de la nacionalización del sector minero.
La nueva empresa metalúrgica, hasta la fecha en manos de la firma
suiza Glencore International AG, era cuestionada por haber sido
comprada por el ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada a la Compañía
Minera del Sur (COMSUR) por un valor de 100 millones de dólares.
El anuncio del decreto presidencial tuvo lugar durante la ceremonia
de inauguración de los trabajos de asfaltado del circuito turístico
del lago Poopó en la orureña provincia Eduardo Avaroa.
En su palabras, Morales reiteró la política de respetar las
transnacionales que se sometan a las leyes bolivianas y que no roban
"plata" del pueblo.
El propósito gubernamental de modernizar la empresa Vinto, cuenta
con 10 millones de dólares, donados por Venezuela.
El jefe de Estado recordó que el pasado año se comprometió a
investigar a Glencore, luego que ésta expresara su temor por la
posible reversión de varios centros mineros que antes eran propiedad
de COMSUR, propiedad de Sánchez de Lozada.
"Misión cumplida", señaló Morales al pueblo de Oruro, a los
sectores sociales y a todos los bolivianos con los cuales se
comprometió a recuperar los recursos naturales para beneficio de la
nación andina.
También lamentó que este proceso de nacionalización no ha estado
exento de enfrentamientos y señaló que el gobierno siempre estará
abierto al diálogo.
Morales también pidió a las empresas trasnacionales que respeten la
labor y la experiencia de los bolivianos y recordó que el programa
gubernamental para el sector incluye la industrialización y la
capacitación de mayor cantidad de jóvenes profesionales.
En esa dirección, apuntó, las Fuerzas Armadas llevan la vanguardia
y una muestra es la inauguración de 25 tecnológicos donde se
capacitará la futura fuerza de trabajo de nuestra industria minera.
El gobernante invitó a los obreros y técnicos de mayor experiencia
de la planta de Vinto a que se incorporen a esos centros de enseñanza
como futuros profesores.
Morales también explicó que el proceso de nacionalización de la
minería es irreversible y enfrenta problemas acumulados durante
decenas de años de neoliberalismo que no pueden ser resueltos en
apenas un año de gestión.
En el acto el ministro de la minería, Guillermo Dalence, posesionó
a la nueva dirección de la Planta de Vinto, al frente de la cual
ratificaron al ingeniero Juan Francisco Infante.
De acuerdo con Dalence, el programa gubernamental en esa esfera
incluye otros cinco proyectos dirigidos a renovar la actividad, a
partir de una inversión cercana a los 500 millones de dólares.
El ejecutivo también se propone modificar la base del Impuesto
Complementario de la Minería y ampliar la tributación a otros
minerales, como parte de su nueva política de administración de los
recursos naturales.
En 2006, las exportaciones mineras de Bolivia alcanzaron los mil 80
millones de dólares, de los cuales pagaron apenas 45 millones de
dólares en impuesto.