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El Congreso estadounidense planea hoy aumentar presión sobre el
presidente George W. Bush con la meta de impugnar el plan de
presupuesto que privilegia el gasto bélico, en menoscabo de gastos
sociales.
Líderes demócratas buscan congelar o modificar el proyecto
financiero del mandatario, que incrementaría los capitales destinados
a las guerras contra Iraq y Afganistán y suspende muchos programas de
ayudas a pobres en este país.
Según el medio de difusión alternativo OneWorld, opositores
políticos de Bush en ambas cámaras parlamentarias prevén aunar fuerzas
con organizaciones comunitarias, prensa independiente y grupos cívicos
antibelicistas para detener la propuesta federal.
La controvertida iniciativa de la Casa Blanca propone inyectar al
Pentágono con un monto de 484 mil millones de dólares, fondos que
representan un alza de 11 por ciento en los actuales niveles de los
llamados gastos de defensa.
En contraste con este aumento para el Ejército, Bush quiere
recortar durante los próximos cinco años al menos 66 mil millones de
dólares del seguro médico estatal, y 12 mil millones de programas
sanitarios para familias de bajos ingresos.
El jefe de Estado pidió esta semana al Congreso dominado por los
demócratas que dé una oportunidad a su nuevo plan para Iraq, y
argumentó que una retirada de las tropas norteamericanas haría
derrumbarse al gobierno del país árabe.
Para Estados Unidos, nada es más importante en este momento que
tener éxito en Oriente Medio, y particularmente en Iraq, según el
Presidente.
En su reciente alocución, Bush intentó ganarse el apoyo de ambos
grupos partidistas para apuntalar su plan financiero y su idea de
aumentar en 21 mil 500 soldados los efectivos en la nació
oeste-asiática.
En casi cuatro años de agresión, más de tres mil 100 militares
estadounidenses murieron en el estado del golfo Pérsico y otros 20 mil
regresaron heridos de la desastrosa conflagración iniciada por
Washington.