El gobierno boliviano escala hoy
otro peldaño hacia las anunciadas transformaciones en la minería con
la emisión de un decreto que dispone la nacionalización de la
fundición de Vinto, en el central departamento de Oruro.
El presidente Evo Morales anunció la víspera la emisión de la nueva
normativa, que posibilitará el paso a manos del Estado de esta
empresa, actualmente administrada por la suiza Glencore International
AG.
Vinto pasará a manos del Estado boliviano, subrayó Morales en
ocasión de la inauguración de los trabajos de asfaltado del circuito
turístico del Lago Poopó en la orureña provincia Eduardo Avaroa.
El mandatario remarcó que su gobierno respetará a las
transnacionales que se sometan a las leyes bolivianas y que no roban
"plata" del pueblo.
El pasado año, Morales se comprometió a investigar a Glencore,
luego que ésta expresara su temor por la posible reversión de varios
centros mineros que antes eran propiedad de COMSUR, propiedad del ex
presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
La Glencore Internacional AG compró a Sánchez de Lozada la Compañía
Minera del Sur (COMSUR) por un valor de 100 millones de dólares.
Asimismo, el ministro de Minería, Guillermo Dalence, declaró que
las fundiciones de Vinto, de propiedad de Glencore International AG y
Karachipampa, son parte del Plan Minero Nacional.
Dalence manifestó que el gobierno pondrá en marcha durante esta
gestión cinco proyectos dirigidos a renovar la actividad, a partir de
una inversión cercana a los 500 millones de dólares.
El ejecutivo también se propuso modificar la base del Impuesto
Complementario de la Minería y ampliar la tributación a otros
minerales, como parte de su nueva política de administración de los
recursos naturales.
Según el ministro, el propósito es que las compañías mineras
compartan sus enormes ganancias con el Estado y el pueblo boliviano.
En el 2006, las exportaciones mineras alcanzaron los mil millones
de dólares, de los cuales pagaron apenas 45 millones de dólares en
impuestos, según fuentes oficiales.