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Serbia, Kosovo y…
La incertidumbre
ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu
El
plan de Occidente hacia lo que se llamó Yugoslavia comenzó a
materializarse con la desintegración del país balcánico, y ha
continuado con el tratamiento a Serbia como país derrotado luego de
los bombardeos de Estados Unidos y la OTAN en 1999, y parece no
concluir hasta que la provincia de Kosovo se separe completamente.
Por ahí andan las cosas ahora que se han celebrado elecciones
parlamentarias, y Europa está alarmada por el hecho de que el Partido
Radical Serbio (PRS) ha sido el más votado, aunque no lo suficiente
como para formar Gobierno, lo que sí pueden hacer las demás
agrupaciones políticas. El PRS ha decidido mantenerse como principal
opositor, con 81 de los 250 escaños parlamentarios.
Sin embargo, lo que no puede ignorar Occidente es que, siete años
después de la escisión de la Federación Yugoslava y de los augurios de
una apertura total hacia sus vecinos europeos, casi un 30% de los
votantes serbios lo hizo por los radicales, quienes se oponen al
ingreso a la OTAN, y defienden que Kosovo, cuna de la civilización
serbia, debe continuar formando parte de ese Estado, como lo establece
la Constitución.
No debe olvidarse que entre los más de 2,5 millones de personas que
dieron su voto al Partido Radical Serbio, están quienes tuvieron que
abandonar Kosovo por los bombardeos de la OTAN. Ellos, que perdieron
sus tierras, sus casas y hasta muchos de sus familiares, hoy viven
como refugiados en su propio país.
Esas personas fueron y aún son víctimas de la concesión que
hicieran las autoridades yugoslavas de entonces —alto precio pagado
para que Estados Unidos pusiera fin a los ataques—, y que propiciaron
la entrada a Kosovo de un continente militar de 28 000 hombres, 17 000
de los cuales todavía permanecen allí, en un territorio convertido en
una de las mayores bases militares norteamericanas en la región.
La OTAN, que bombardeó durante 78 días y noches al territorio
serbio, ahora le brindó la zanahoria para que el país ingresara a su
llamada Asociación para la Paz, fórmula que lo obliga a cumplir todas
las exigencias de la Alianza, antes de su ingreso pleno a la misma.
Vale también recordar por estos días que el ahora responsable de la
política exterior de la Unión Europea, Javier Solana, el mismo que en
1999, como secretario general de la OTAN, cumplió la misión
norteamericana de dar vía libre a los bombardeos, ha declarado que
tras los comicios legislativos de la pasada semana, "los partidos
democráticos serbios deben unirse contra los radicales" porque estos
últimos se oponen al ingreso a la agrupación militarista dirigida por
Estados Unidos.
Las condiciones neoliberales impuestas a Serbia en el último
decenio han hecho de su desarrollo una asignatura pendiente. El pasado
año el país tuvo un déficit comercial de 6 020 millones de dólares, un
10,5% mayor que en el 2005.
La elevada tasa de desempleo en época postyugoslava se constata en
que en el 2001 el paro afectaba a unos 3,2 millones de personas (21%
de la población laboralmente activa) y ya en el 2005 esa cifra subió a
un 27%, y un 10% de ellos está viviendo en la extrema pobreza.
La conclusión generalizada de analistas de la región es que no hay
ninguna fuerza política en Serbia que esté dispuesta a asumir la
responsabilidad por la secesión de Kosovo.
Ahora kosovares, serbios y europeos todos, están pendientes del
informe sobre el futuro estatus de esa provincia, presentado por el
enviado especial de la ONU, Martti Ahtisaari.
La propuesta, filtrada hacia algunos medios informativos, contempla
una independencia (aunque sin ese nombre) supervisada por la Unión
Europea.
El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, calificó de
ilegítima la propuesta del mediador de la ONU, porque es "violatoria
de la Carta de la ONU y de los principios del Derecho Internacional".
En esa nación, todo el Gobierno, el Parlamento, los partidos
políticos y el pueblo serbio son contrarios a la secesión que quiere
imponer Estados Unidos y la incondicional Unión Europea.
Kosovo se encuentra bajo la administración provisional de la Misión
de Naciones Unidas desde que finalizó la guerra en 1999, de acuerdo
con la Resolución 1 244 del Consejo de Seguridad, la que especifica
que permanece como parte de Serbia.
La situación allí es crítica: un 37% de la población vive en la
pobreza, de la que el 15% se encuentra en la extrema miseria, según el
Banco Mundial. El desempleo oscila entre el 42% y el 45%.
El presente y el futuro, como vemos, es y seguirá siendo una
incertidumbre para ese espacio geográfico de los Balcanes¼
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