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Trabajan por fortalecer cooperativas de crédito y servicios

Por FIDEL RENDÓN MATIENZO

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en unión de los Ministerios de la Agricultura y del Azúcar, labora por concluir el fortalecimiento de la totalidad de las cooperativas de crédito y servicios (CCS) del país.

A finales del año pasado ostentaban esa condición más de dos mil 500 CCS, pero faltaban por lograrlo unas mil, e incluso a 154 las propias provincias habían propuesto retirarles la categoría por no cumplir los parámetros establecidos.

Cuadros de la organización campesina y de los organismos mencionados visitaron en enero cooperativas que en diciembre último no resolvieron las dificultades señaladas a ellas, con vistas a tomar las decisiones finales, no obstante existir un cronograma de fortalecimiento de las que faltan.

Orlando Lugo Fonte, presidente de la ANAP, recientemente dijo a la prensa que algunas provincias desde hace tiempo ganaron conciencia de la importancia de la tarea y tienen incorporadas todas sus CCS a este movimiento, por ejemplo, Cienfuegos, La Habana, Villa Clara y Sancti Spíritus, que le quedan muy pocas pendientes.

"Sin embargo, hay otras como Granma, Pinar del Río y Las Tunas donde no ha sucedido así", advertía el dirigente, quien llamaba a consolidar las que lo habían alcanzado y concluirlo donde faltaban aún cosas por hacer.

En el Primer Taller Nacional de Trabajo ANAP-MINAG, celebrado en la capital en septiembre del 2006, se acordó que la condición de CCS fortalecida se otorgue nuevamente de manera centralizada, por la dirección de las tres instituciones y previa inspección.

Entre los principios exigidos figuran contar con un Consejo de Administración que controle los bienes de esa unidad económica y social, la cual representa a los campesinos que la integran.

También debe disponer de una cuenta de operaciones bancarias, de medios colectivos para prestarles servicios a los asociados, prepararles sus tierras, comprarles la producción y comercializarla y venderles los insumos, entre otros requisitos.

"Debido a los impagos de las entidades a las CCS, precisó Lugo, se ha implantado el cobro por factura, mediante el cual la empresa compra, hace la factura y la certifica, y con esta la cooperativa cobra en el banco tenga aquella o no créditos.

"Pero si una cooperativa no está fortalecida no puede, por ejemplo, cobrar por factura la carne de cerdo, en cuyo pago hemos tenido muchos problemas, ni puede ser unidad empleadora a la hora de querer contratar fuerza de trabajo", abundó el presidente de la ANAP.

"Si la CCS está categorizada puede vender en las empresas comercializadoras y pagarle al campesino, quien no tiene que moverse de su finca para vender sus productos", explicó.

Por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro en 1998 surgió este tipo de cooperativa, que respeta la voluntad de los pequeños productores de ser dueños de sus tierras, de sus recursos, de sus medios de producción y de sus cosechas. (AIN)

 

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