|
Llegar a ser dueños de nuestras economías
Deisy Francis y Joel Mayor
Fotos: José M. Correa
Francis_mexidor@granma.cip.cu
Joel@granma.cip.cu
Es
una hipocresía escuchar el discurso del Banco Mundial (BM) sobre
inequidad y pobreza. ¿Cuánto tiempo más la comunidad internacional va
a aceptarle presentar políticas pro-pobres, cuando el BM hizo
desaparecer de sus informes anuales en los años ochenta los datos
sobre desigualdad?
Precisamente, entre este y el Fondo Monetario Internacional (FMI)
desmantelaron lo poco de las políticas redistributivas que se
aplicaban entonces, "y ahora dicen hay que hacer algo, un poco, no
demasiado", ironizó el politólogo belga Erick Toussaint, durante la
primera jornada de debates del IX Encuentro sobre Globalización y
Problemas del Desarrollo.
Una
nueva crisis en Estados Unidos afectaría seriamente a América Latina,
dijo Alejandro Valle.
El Banco Mundial se fundó en 1944. Su función oficial es reducir la
pobreza mediante la concesión de préstamos a los gobiernos de los
países miembros más pobres —habitualmente llamados países en
desarrollo— y mejorar la salud de sus economías al igual que la
calidad de vida de sus habitantes.
Sin embargo, ha sido más que todo un instrumento de dominación para
aplicar modelos favorables a los poderosos. Entretanto, la función del
Estado en las naciones víctimas de esta política consiste en retomar
el manejo de su economía a favor del crecimiento.
No es suficiente con soluciones cosméticas como la de ofrecer "cien
pesos a la familia para que envíen a los niños a la escuela". El
cambio real consistiría en el acceso a los servicios básicos:
educación, salud, derecho a la tierra, a los medios de producción y la
devolución de las empresas que robaron las transnacionales.
Lo cierto es que tanto las políticas del BM como las del FMI han
fracasado en su propósito. Basta de que hagan la estadística de los
pobres del mundo.
¿NUEVA CRISIS SE CIERNE?
Ciertos indicadores advierten acerca de una nueva crisis económica
en Estados Unidos, incluso pudiera haber comenzado ya, pero en esta
ocasión los efectos serían más graves que en el 2002.
También en ese país del Primer Mundo aumenta la brecha entre ricos
y pobres, estos últimos alcanzan la cifra de 37 millones. Además, la
deuda anual que contrae alcanza la magnitud de cuanto produce México
en ese mismo periodo.
La recesión ocurrida en el 2001 en EE.UU. estuvo acom-pañada de
grandes quiebras como la de la empresa energética Enron (la mayor de
la historia). Desde entonces disminuyó la inversión, en tanto los
desequilibrios persisten y surgen otros nuevos.
Los déficit comercial y de cuenta corriente, la deuda y
sobrevaluación del mercado accionario (comparable a la de los años
treinta), penden sobre la economía. A pesar de todo, crecen las
ganancias. Semejante contradicción ha llevado al economista mexicano
Alejandro Valle creer que son ganancias ficticias.
Y si lo fueran, ello implicaría que la próxima crisis puede ser
severa, global y no solo dentro de Estados Unidos. Afectaría
considerablemente a América Latina y en particular a los países más
dependientes del poderoso vecino, enfatizó. |