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El limón en su laberinto
Texto y fotos: Ventura de
Jesús
Una
mata de limón en el patio de la casa es una fortuna. Constituye el
medio más seguro para servirse del codiciado cítrico varios meses en
el año.
Pero esa ventaja es exclusiva de unos pocos. Muchos no cuentan con
el dichoso terreno para sembrarlo, y otros no se arriesgan a plantarlo
o sencillamente subestiman el beneficio que ello reporta. De modo que
a la mayoría de los cubanos no les queda más remedio que acudir a la
placita o al mercado agropecuario para adquirir este producto tan
necesario en la cocina.
Prefiero
vender el limón en su época, asegura Adelaido Alfonso.
Curiosamente, el limón es uno de los frutos más deficitarios y
cuando existe, como es natural, su precio resulta bien alto. En la
ciudad de Matanzas, por ejemplo, el limón criollo se vende por estos
días a peso la unidad. En la capital ocurre otro tanto.
Y en una localidad como Jagüey Grande, rodeada de agrios, se
comercializa a tres por peso. Son señales claras de que el problema es
nacional.
EL LIMÓN TIENE SU ÉPOCA
Asegurar
la presencia del limón en los mercados
todo el año.
Generalmente está perdido, y si lo encuentras es bien caro, comenta
Elsa García, una anciana que reconoce las bondades del producto. "El
limón es vital en diversas comidas por su valor nutricional y
medicinal".
Cuenta que en su casa hubo una mata por largo tiempo y que ello les
permitía a la familia y a algunos vecinos abastecerse durante casi
todo el año. "Un día la mata se secó y jamás sembramos otra, algo que
siento de verdad".
Martha Rodríguez, campesina residente en la comunidad de San Juan,
en las afueras de Matanzas, confiesa que incluso en zonas rurales no
siempre se consigue con facilidad, y que a menudo debe trasladarse a
la ciudad para adquirirlo, por lo general a precios muy elevados.
Yo llevo 5 años en el Mercado La Plaza y siempre he "trabajado" el
limón criollo. Por lo general me lo traen pequeños agricultores que
suelen acopiarlo. Ahora no hay, él tiene su época como otras frutas.
Me gusta venderlo por libras, de ese modo el cliente queda más
complacido.
Agrega Adelaido Alfonso que él prefiere venderlo cuando está en
temporada. "Es abusivo comerciar un limón tan reducido a peso por
unidad", indica. "La oferta por estos días, a veces, es del limón
francés, uno grande y feo, de corteza gruesa, que a la gente no le
gusta". De modo similar opina Ruperto Padrón, quien trabaja allí desde
que se abrió dicho mercado. "Las matas están pelá’, y como se sabe,
los altos precios los da la escasez".
Uno de los inconvenientes del limón es lo compleja que se hace su
cosecha. Experimentados citricultores le tienen respeto a ese agrio. Y
no es por gusto. Mientras un cosechero consigue recolectar unos 40
quintales de naranja en una jornada, en áreas de limón apenas pueden
rebasar los ocho quintales.
Y es que una mata de este cítrico ácido tiene el triple de espinas
que cualquier otro agrio. Además, se cosecha en los meses más
calurosos del año, y el zumo o aceite que desprende la fruta suele
quemar la piel al exponerse al sol. Para cosecharlo hay que forrarse,
suelen decir los cosecheros.
LIMÓN A LA VISTA
La carencia actual tiene sus razones. La Empresa de Cítricos
Victoria de Girón, la mayor de su tipo en la nación, llegó a tener
plantadas 3 000 hectáreas de limón, que en tiempos de su mayor
esplendor producían al año unas 30 000 toneladas con destino a la
exportación y al consumo interno.
Adicionalmente, se contaba con el aporte de alrededor de 195
productores privados. Es decir, había limón en abundancia.
Sin embargo, la desaparición súbita del mercado de los países del
campo socialista provocó grandes pérdidas en la citricultura cubana,
que para 1994 había reducido su producción a menos de la mitad. La
situación del cítrico era solo parte de una crisis económica
generalizada en el país ocasionada por la inesperada desaparición del
mercado de la Unión Soviética y demás países socialistas europeos a
los que Cuba había integrado su economía en un alto porcentaje.
A partir de entonces, explica Roger Delgado, director de la
Empresa, los volúmenes del limón (lima persa) se redujeron
sensiblemente, pues entre otras cosas "nuestro cítrico ácido no era
atractivo en el mercado occidental, acostumbrado a consumir otro tipo
de limón". Aduce que el efecto de los ciclones, y en particular los
bajos precios del limón, conllevaron que los campesinos se rehúsen a
producirlo.
Afortunadamente, la Empresa emprendió un programa de rescate del
limón, y en estos momentos ya se recogen los primeros frutos de las 50
hectáreas sembradas recientemente. A ese plan se suman otras 200
hectáreas que plantarán en breve. A juicio de Roger, esos volúmenes
son suficientes para cubrir las necesidades del turismo y del mercado
interno del territorio, aunque no será hasta dentro de dos o tres años
que se podrá apreciar la magnitud de la recuperación.
Otro de los propósitos de los directivos de la Empresa es alargar
los periodos de cosecha con el uso de la poda y del regadío. En la
etapa pico de producción se prevé su procesamiento industrial para
envasar el jugo. Esa es una de las modalidades más atractivas para su
consumo, agrega Roger tras concluir que "el limón se perdió porque
dejamos de producirlo".
Corresponde a todos los involucrados en el rescate de este cultivo
aplicar las medidas y variantes agrícolas necesarias para fomentar en
todo el país nuevas plantaciones y darle urgente atención a las
existentes.
Es la única posibilidad para abastecer de este cítrico, en un
periodo corto, las demandas de la población. Esto, lógicamente, hará
bajar los actuales precios del limón mediante una presencia
sistemática del fruto en el mercado y, sobre todo, no tener que
importarlo. |