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Diversas reacciones de protesta causó hoy en el mundo musulmán la
decisión de Israel de realizar trabajos de remodelación próximo a la
mezquita sagrada de Al Aqsa, en Jerusalén Este.
El rey jordano, Abdalá II, calificó la decisión de flagrante
violación, al quebrantar los acuerdos de paz bilaterales firmados en
1994 que responsabilizan a Jordania por el cuidado de los santuarios
musulmanes y cristianos erigidos en esa zona.
Una nota de la Casa Real señala que la medida "no beneficiará los
esfuerzos para lograr la paz entre israelíes y palestinos", por lo
cual el monarca ordenó contactar con organizaciones árabes,
internacionales y Tel Aviv para detener las obras.
La intención de Israel es demoler una colina que da acceso a la
explanada donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa en la Puerta de
los Magrebíes.
Este templo fue construido hace dos mil años y es considerado el
tercer lugar sagrado del Islam.
Desde El Cairo, Egipto, la Liga Arabe condenó ese acto criminal y
expresó "inquietud y cólera extrema por los continuos atentados a los
lugares sagrados" de esa religión.
La organización llamó, además, a las instituciones internacionales,
entre ellas la UNESCO y la ONU, a que intercedan para detener "la
agresión israelí".
En declaraciones a la televisora árabe Al Jazira, el jeque Mohammed
Said Tanawi, máxima autoridad sunita, llamó a los palestinos a que
bloqueen los equipos que allí laboran.
Por su parte, una de los principales líderes religiosos palestinos,
Tayassir Tamimi, exhortó el lunes a sus connacionales a defender la
mezquita.
Mientras el líder de Hamas en el exilio, Jaled Mishal, recordó lo
que significó la visita del ex primer ministro israelí Ariel Sharon a
ese lugar.
En 2000 Sharon fue a la Explanada de las Mezquitas y dio lugar a la
llamada segunda Intifada, que hasta la fecha segó la vida a más de
cinco mil palestinos.