La jefatura de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) prepara hoy una solicitud a sus
miembros para desplegar seis batallones adicionales en zonas convulsas
de Afganistán.
Un informe del jefe de las fuerzas de la alianza atlántica, general
John Craddock, afirma que se necesitarán entre cuatro y cinco mil
uniformados extras para sumarlos en los próximos meses a un
contingente de 33 mil militares en ese Estado asiático.
El refuerzo de tropas del pacto noratlántico en el occidente y sur
afganos, donde los combates con grupos armados, sobre todo talibanes,
son más intensos, será debatido este jueves en la reunión informal de
ministros de Defensa de la OTAN, en la española Sevilla.
Craddock desea que de esos batallones, considerados una reserva de
combate, dos sean desplegados, de ser necesario, en la zona meridional
afgana, donde las agrupaciones contrarias a la presencia militar
extranjera llegaron a ocupar una localidad.
Otro batallón sería enviado al occidente, donde los combates con la
resistencia afgana también son intensos, dos se dedicarían a trabajos
de inteligencia y comunicación en la frontera con Paquistán y uno
funcionaría como reserva.
Algunos estados europeos insisten en que se deben potenciar los
planes de reconstrucción, anunciados por potencias occidentales en la
empobrecida nación, bombardeada en octubre de 2001 durante una
operación estadounidense para apresar al saudita Osama Bin Laden.
Pero el mando de la OTAN considera que el momento es de enviar más
fuerzas para operaciones especiales y menos ingenieros.
El llamado se uniría a las reiteradas peticiones en ese sentido del
secretario general de la alianza atlántica, Jaap de Hoop Scheffer,
quien reconoció la dificultad de las tropas de ese pacto militar para
enfrentar las acciones de grupos armados afganos.
La reunión de titulares de Defensa de la OTAN esta llamada a
analizar la crisis en Afganistán y la situación en la provincia serbia
de Kosovo, ahora administrada por la ONU y donde se discute su futuro
estatus.
Países como Alemania y Francia se niegan a aportar más uniformados
para enviarlos a aquel país asiático o a mover sus tropas desplegadas
allí a zonas más convulsas.