Advertencia necesaria…

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, negó que el gobierno del presidente George W. Bush esté planificando una guerra contra Irán.

Planta nuclear iraní en el colimador de posibles ataques de EE.UU. e Israel.

La afirmación, creíble o no, no debe tranquilizar a la opinión pública norteamericana ni a la del resto del planeta, por cuanto el propio Gates, al ampliar su mensaje, dijo que "no se excluye el uso de la fuerza como último recurso".

En este caso, cabe preguntarse cuál es la medida que tiene la administración de Bush en cuanto a eso de "último recurso".

Y vale la advertencia: el gobierno de Washington está realizando una feroz campaña antiraní, con apoyo mediático extraordinario, a la vez que busca en la arena internacional el consenso necesario, usando como pretexto visible el desarrollo nuclear de Teherán.

Pero hay otros elementos de juicio que hacen pensar en la preparación de ataques "quirúrgicos" a las instalaciones de las plantas que el país persa desarrolla para la producción de energía nuclear con fines pacíficos.

Estados Unidos, además, es apoyado y hasta presionado, tanto por el lobby judío, con enorme poder económico e influencia en las más altas esferas del gobierno, como por Israel, punta de lanza imperial en esa zona.

La tecnología militar israelí, incluyendo unas 200 cabezas nucleares, suministradas por las administraciones estadounidenses, garantizan una capacidad militar que sirve de plataforma, tanto para ataques a vecinos —léase Irán, Siria o el propio Iraq—, como para salvaguardar los intereses de Washington, es decir, el petróleo de esa rica zona, donde existe el 30% de toda la reserva del hidrocarburo del planeta.

Hace una semana se ordenó a las fuerzas estadounidenses acantonadas en Iraq a capturar o matar a cuanto supuesto agente iraní exista en aquella nación ocupada por casi 200 000 soldados foráneos.

De producirse un bombardeo contra instalaciones iraníes, en una zona tan explosiva como esa, podría llegarse a la internacionalización del conflicto, con impredecibles consecuencias en la región y el mundo.

Esto lo corrobora una información difundida por el diario británico The Sunday Times, en la que ex oficiales del Pentágono advierten de las secuelas desastrosas de una agresión a Irán, y sus implicaciones, incluso para la llamada coalición que ocupa el vecino Iraq.

Israel, involucrado directamente en los planes de Bush, sería reo de su propia política guerrerista que lo convertiría en posible blanco de acciones externas.

Tales perspectivas llevarían a una crisis en los suministros de petróleo, teniendo en cuenta que Irán es el cuarto productor mundial del crudo, y que por el cercano Estrecho de Ormuz pasa el 40% de los embarques de petróleo de todo el mundo.

 

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