Temas beisboleros

Pelotas de más… jonrones de menos

SIGFREDO BARROS
sigfredo.bs@granma.cip.cu

No hay duda de la importancia del jonrón en el béisbol. No solo por su excepcional aporte a la ofensiva, con la posibilidad de cambiar en segundos la decoración del juego, de darle un brusco vuelco al marcador, sino también por ese aire de espectacularidad indiscutible que acompaña a cada batazo que traspasa los límites.

Foto: Ricardo lópez heviaEl jonrón será siempre una parte importante del espectáculo.

Por esa razón, por esa presencia imprescindible de Su Majestad el Jonrón en un juego de béisbol, la comidilla de la afición y la prensa especializada en la primera mitad de la XLVI Serie Nacional es la apreciable disminución de batazos de cuatro esquinas. Hasta el juego 48 —antes del receso por el Juego de las Estrellas—, se habían ido de los parques un total de 356 pelotas en 381 partidos jugados, un promedio de 0.93 por desafío.

Pero, ¿cuánto de menos significa esa cifra? La comparación es siempre necesaria y, por consiguiente, les ofrezco a continuación una tabla estadística en la cual están reflejados los seis años de utilización del bate de madera, a partir de la Serie Nacional número 40, con los juegos jugados (JJ) como punto principal de referencia para encontrar las respectivas frecuencias de cuadrangulares por choque.

Resulta fácil de apreciar que desde la Serie 42 los jonrones han ido disminuyendo año por año. De un total de 1 369 en la 40 a los 980 conectados en la 44, la cifra más baja, que pudiera quedar atrás si la actual frecuencia de menos de un cuatriesquinazo por encuentro se mantiene hasta el venidero mes de abril.

Llama la atención el hecho de ser el primer año de la utilización del bate de madera el que marca la mayor cantidad de jonrones. Recuerdo el trauma que significó para muchos cuando se eliminó el bate de aluminio en los play off de la 39 Serie, meses antes de la celebración de los Panamericanos Winnipeg’99. Sin embargo, los bateadores cubanos se adaptaron rápidamente.

Pudiera argumentarse que en los parques de municipios los cuadrangulares abundan. Cierto. Pero en la 44 Serie se jugó en más de un centenar de estadios y la cantidad de jonrones disminuyó abruptamente, la menor de los seis años recogidos en las estadísticas.

Todo el problema parece concentrarse en la pelota, en su confección, para lo cual es necesario contar con materia prima de calidad y estable: el cuero para el revestimiento, el estambre y lo principal, el centro de corcho o de caucho —el más utilizado—, del cual depende en buen grado el bote final de la esférica.

Años atrás, la Serie Nacional se jugó con la Mizuno 150, una pelota cara por cierto, con un bote superior producto de una tecnología de punta, hecha en máquinas. Ahora utilizamos la Conexión, de producción nacional con elementos importados, cosida a mano. Bota menos, sin duda, y está planteado el reto de aumentar su viveza. El secreto del béisbol no es otro que mantener el adecuado balance entre ofensiva y pitcheo. Hacen falta más jonrones¼ pero sin exagerar.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir