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Nuevas agresiones radiotelevisivas contra Cuba
LOURDES PÉREZ NAVARRO
lourdes.p@granma.cip.cu
La permanente agresión radial y televisiva de los Estados Unidos
hacia Cuba ha ido en aumento. A mediados de diciembre directivos de
Radio y Televisión Martí alquilaron espacios en la estación televisiva
WPMF-38, propiedad de TVC Broadcasting que transmite programación de
Azteca América, y en Radio Mambí WAQI 710AM, de la cadena Univisión.
Cada año el gobierno
estadounidense invierte millones de dólares en transmitir programas
subversivos por Radio y Televisión Martí, dirigidos a desestabilizar a
la Revolución cubana.
El uso del canal también permitirá a la estación gubernamental
estadounidense el acceso a las transmisiones por satélite de Direct
TV, "las cuales se captan mediante parabólicas ilegales en la Isla",
según reportó El Nuevo Herald. Con esto pretenden lograr nuevas vías
por las cuales sus injerencistas y subversivos mensajes, destinados a
desestabilizar a la Revolución cubana, sean vistos y oídos en nuestro
país.
Nadie se engañe. No por gusto las recomendaciones contenidas en el
capítulo uno del plan anexionista de Bush incluyen la distribución de
computadoras, radios de onda corta, platos de satélites,
decodificadores, fax y fotocopiadoras a sus mercenarios residentes en
Cuba. La mayoría de estos medios que se cuentan por miles, han sido
introducidos ilegalmente por la SINA amparándose en la valija
diplomática.
Para ello, y para continuar financiando la subversión interna en
nuestro país, el gobierno estadounidense ha decidido destinar 80
millones de dólares adicionales en los próximos dos años, y no menos
de 20 millones anuales en lo sucesivo, hasta lograr el sueño de
derrocar a la Revolución.
En ese afán ya se han gastado —y despilfarrado en malos manejos—
73,5 millones de dólares entre 1996 y el 2005, de acuerdo con
recientes investigaciones realizadas por la Oficina de Auditoría del
Gobierno, órgano del Congreso de los Estados Unidos.
Paradójicamente las nuevas vías para realizar las transmisiones
llegan en momentos en que la estación TV Martí, con sede en Miami,
enfrenta una ronda de críticas por invertir 10 millones de dólares
anuales "en producir programas que rara vez ve la audiencia a los que
van dirigidos en esa isla del Caribe", como refirió un despacho de la
agencia AP.
Desoyendo las múltiples denuncias realizadas por Cuba en foros
internacionales, el gobierno estadounidense va en busca de cualquier
ruta por la que pueda lograr audiencia radiotelevisiva para los
programas subversivos emitidos desde su territorio con destino a un
país subdesarrollado y bloqueado.
Con tal actuar violan importantes preceptos de la Constitución, del
Convenio y del Reglamento de Radiocomunicaciones de la Unión
Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Estos estipulan que el
objeto de sus estados miembros es el de "facilitar las relaciones
pacíficas, la cooperación internacional entre los pueblos y el
desarrollo económico y social por medio del buen funcionamiento de las
telecomunicaciones".
Ante la reiterada oposición cubana a que se cubra su territorio con
señales de radiodifusión por Ondas Medias, Fre-cuencia Modulada o por
canales de Televisión, pues esto limita el desarrollo de sus servicios
nacionales, la Oficina de Radiocomunicaciones y la Junta del
Reglamento de Radiocomunicaciones han solicitado a la Administración
norteamericana que cesen las mismas. Por toda respuesta, oídos sordos.
Subiendo el ritmo
No es nada nuevo. La permanente agresión radial por parte de los
EE.UU. contra Cuba se inició en la década del 60 y ha ido escalando
hasta nuestros días: Desde suelo estadounidense se han llegado a
emitir en una semana más de 2 300 horas por diferentes servicios y
bandas de frecuencias; para ello se han empleado desde medios
clandestinos, amparados por las autoridades, hasta servicios
comerciales y del propio go-bierno de esa norteña nación.
La agresión adoptó carácter oficial en 1985 cuando salió al aire
una emisora de Ondas Medias del referido gobierno. Ubicada en
territorio de ese país con antenas dirigidas a Cuba, transmite
programas cuyo contenido es desestabilizador, injerencista y
subversivo.
En 1990 el gobierno de esa nación, miembro de la UIT, puso en
servicio un transmisor de televisión a bordo de un aerostato cautivo a
3 000 metros de altura en uno de los cayos al sur del estado de la
Florida, para cubrir parte del territorio nacional cubano con el mismo
tipo de programación. Esto causó, además, interferencias perjudiciales
a los servicios de televisión de Cuba, cuyas estaciones están
debidamente inscriptas en el Registro Maestro de Frecuencias.
Una nueva modalidad de las mismas transmisiones de televisión se
produce en el mes de mayo del 2004, y luego periódicamente a partir de
agosto del 2005, al emplearse una aeronave militar del tipo EC-130,
perteneciente al Co-mando Solo de una Unidad de Guerra Psicológica de
las Fuerzas Armadas de ese país. Insolentemente a ambas emisoras les
pusieron el nombre del Héroe Nacional José Martí.
Haz lo que yo digo...
Mientras tales cosas suceden, hacia el interior de Estados Unidos
la situación es bien distinta. Así lo muestran recientes reportes.
Javed Iqbal y Saleh Elahwal, dos ciudadanos estadounidenses, fueron
arrestados por el FBI, el primero en agosto y el segundo el 20 de
noviembre del 2006, y serán sometidos a un proceso judicial en el que
podrían ser condenados a 110 años de prisión. ¿Qué crimen cometieron?
Ambos habían instalado antenas parabólicas que les permitían, a ellos
y a otras personas, captar las transmisiones de Al Manar, el canal
televisivo de Hezbollah. Estados Unidos considera que ese canal de
televisión es "una organización terrorista". Por consiguiente, la
justicia estadounidense considera que ver ese canal de televisión o
contribuir a su difusión son hechos que constituyen una forma de
complicidad con una organización terrorista. El juicio tendrá lugar en
Manhattan y permitirá al público saber si Estados Unidos está
dispuesto a llevar hasta sus últimas consecuencias la lógica aberrante
que ha adoptado sobre la cuestión. (Publicado en Rebelión, 30 de
noviembre del 2006).
El Nuevo Herald dio a conocer el caso de diez empleados de correos
que fueron arrestados en Miami por piratear la señal de satélite de
una empresa de distribución de canales de televisión, por lo que
enfrentan ahora unos 30 años de cárcel.
La piratería de la señal del sistema Direct TV, dijo, comenzó hace
tres años cuando Edward John De Salle, empleado en una oficina del
servicio postal de Estados Unidos del suroeste de Miami-Dade empezó a
cobrar a colegas de trabajo unos 30 dólares por el acceso al servicio
de televisión que tenía en su casa. De Salle contrató un servicio que
le permitía tener acceso total a todos los canales de Direct TV y
después pidió a la empresa que le enviara varias cajas de
decodificadores para supuestamente instalarlas en su propiedad. Sin
embargo, las entregó a sus colegas de trabajo que las colocaron en sus
respectivos hogares.
Los hombres están acusados de "asociación criminal" y "conspiración
para formar una asociación criminal". Según el reporte las autoridades
encontraron en poder de uno de los acusados los programas de
computación necesarios para alterar y falsificar las tarjetas de
acceso a los servicios de satélite de los decodificadores. Portavoces
de Direct TV, afirma, no devolvieron llamadas sobre el caso.
Graves delitos, complicidad con organizaciones terroristas, severas
sanciones...Solo si hechos similares se ejecutan en tierra
estadounidense y perjudican su política gubernamental.
Si van dirigidos contra la nación cubana es harina de otro costal.
En nombre de su tan traída y llevada "lucha por la democracia", y
pisoteando las normativas internacionales, esta potencia mundial no
escatima en utilizar todo su poderío tecnológico y militar contra un
país en vías de desarrollo que no hace otra cosa que defender sus
principios y su soberanía.
Las autoridades de nuestro país, con el apoyo de la inmensa mayoría
del pueblo, toman y tomarán las medidas necesarias para que los planes
diversionistas de la administración Bush no tengan éxito.
Una vez más esos propósitos se estrellarán contra la voluntad
popular de enfrentar cada agresión con madurez y decisión.
Aviones, aerostatos, sistemas satelitales clandestinos, radios
presintonizados, no doblegarán nuestra conciencia. Los que se prestan
a multiplicar el mensaje agresivo y soez contra la Revolución cubana
fracasarán en sus intentos. |