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Iraq y Afganistán son la principal sangría al presupuesto fiscal de
Estados Unidos, según una propuesta presentada hoy por la Casa Blanca
al Congreso para el año 2008.
El presidente estadounidense, George W. Bush, prevé destinar más de
700 mil millones de dólares para gastos de defensa, la mayor parte de
los cuales se destinarían a la guerra en Iraq y Afganistán.
Se espera un arduo debate legislativo, pues el plan de la Casa
Blanca puede restringir los programas nacionales para salud y
educación.
Empantanado en la guerra, el gobernante señaló que podría necesitar
más dinero cuando anunció su presupuesto de 2,9 billones de dólares
para el año fiscal 2008.
Si el legislativo aprueba la petición de financiamiento, la sangría
de los bolsillos de los contribuyentes llegaría a 661 mil 900 millones
de dólares en Iraq, Afganistán y en actividades de apoyo, plantea la
Casa Blanca.
La idea de Bush contempla hacer permanentes los recortes
impositivos de 2001 y 2003, con lo que en su opinión se logrará un
superávit presupuestario para 2012.
El Ejecutivo insiste en ese plan, rechazado por los demócratas y
cuestionado incluso dentro del Partido Republicano, donde el
mandatario es calificado como el gran gastador.
Mi fórmula para un crecimiento equilibrado refleja las prioridades
de nuestro país en este momento de su historia, protegiendo el país y
combatiendo el terrorismo, manteniendo la economía fuerte con
impuestos bajos y manteniendo el gasto bajo control, alegó Bush.
Al referirse a la justificación del mandatario, dada a conocer en
un comunicado, el senador Kent Conrad, demócrata de Dakota del Norte,
manifestó su decepción.
El presupuesto del presidente está lleno de deuda y decepción,
desconectado de la realidad y continúa llevando a Estados Unidos en la
dirección equivocada, puntualizó el también presidente del Comité
Presupuestario del Senado.
La versión de la Casa Blanca, la cual debe provocar amplios debates
en los próximos meses hasta lograr una forma aceptable, retira muchos
fondos de los programas de salud.
Así, en los próximos cinco años el Medicare, programa de salud para
la tercera edad, sufriría una sangría de 66 mil millones de dólares.
Es difícil que el Congreso, dominado por los demócratas, apruebe
gastar 716 mil 500 dólares en la defensa hasta septiembre de 2008, o
sea, uno de cada cuatro dólares que salen del bolsillo de los
contribuyentes.
En opinión de Harry Reid, líder de la mayoría demócrata, la Casa
Blanca pretende conservar a costa de la clase media facilidades
impositivas para los ricos.
En la nueva legislatura, los demócratas fijan sus prioridades en
salud, educación y prevención del terrorismo, mientras el gobierno,
aparte de su frenesí belicista, hace concesiones a la industria
petrolera y gasífera.