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El presidente de Serbia, Boris Tadic, y los líderes de los principales
partidos políticos convinieron hoy en el envío de una delegación
nacional a las negociaciones sobre el futuro estatuto de Kosovo.
Para que ello sea posible, debe constituirse primero el parlamento
salido de las elecciones del pasado 21 de enero para que otorgue un
mandato a los representantes que asistirán a esa reunión en Viena.
La discusión durará dos días, el 13 y 14 de febrero, y abordará el
proyecto presentado por el enviado especial de ONU, Martti Ahtisaari,
el cual contempla la independencia en la práctica del territorio,
arrebatado a Serbia hace casi ocho años por la OTAN.
En los comicios legislativos serbios resultó ganador el Partido
Radical (SRS), con 81 de los 250 escaños de la unicameral Asamblea
Nacional, pero insuficientes para gobernar en solitario.
Ninguna otra fuerza política quiere aliarse con el SRS, acusado de
extremo nacionalismo y opuesto a toda posibilidad de otorgarle la
independencia a Kosovo, provincia autónoma del suroeste del país
habitada en su mayoría por albaneses étnicos.
Electos también al legislativo serbio fueron los partidos
Democrático (DS, de Tadic), Democrático de Serbia (DSS, del primer
ministro saliente Vojislav Kostunica), el G17 Plus, el Socialista y
otros menores.
Aunque con matices, la totalidad del espectro político serbio se
opone a la pérdida de Kosovo, considerada la región cuna de la
nacionalidad y de la religión cristiano-ortodoxa, seguida por más del
80 por ciento de la población.
El plan de Ahtisaari prevé en la práctica la independencia del
territorio, algo que también quieren sus habitantes de origen albanés,
el 90 por ciento de la población, y cuyo presidente interino, Fatmir
Sejdiu, aceptó la invitación para ir a Viena.