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Autoridades judiciales de Bolivia anunciaron hoy que emitirán una
orden de arresto contra el ex gobernante Gonzalo Sánchez de Lozada
(2002-2003), acusado aquí de genocidio pero exiliado en Estados Unidos
bajo el amparo de la Casa Blanca.
La Corte Suprema declaró la semana pasada en rebeldía al incautado,
junto a dos de sus ministros, el de Defensa Carlos Sánchez y de
Hidrocarburos, Jorge Berindoagüe, vinculados ambos a actos de
violencia que dejaron decenas de muertos y 400 heridos en octubre de
2003.
Fuentes de la cancillería boliviana confirmaron a Prensa Latina que
una de las misiones más importante del nuevo embajador ante
Washington, el periodista, Gustavo Guzmán, son las gestiones para
lograr la extradición del ex mandatario y sus cómplices.
Guzmán deberá además hacer gestiones para que el poder
Judicial de Estados Unidos conozca el edicto público de la Corte
Suprema de Justicia de Bolivia.
La intención es que el ex jefe de Estado, principal acusado por la
masacre de octubre de 2003, retorne al país y asuma su defensa en el
juicio.
Lozada, junto a los ex ministros Sánchez y Berindoagüe, deberán
enfrentar procesos judiciales por masacre y otros delitos.
Por su parte, el vicepresidente de la República, Alvaro García,
manifestó su confianza y apoyo a la sentencia del máximo tribunal de
la nación andina.
"Nosotros confiamos que con esta nueva decisión que fortalece la
estrategia del pedido de extradición de Sánchez de Lozada, podamos
tener acá con el máximo de garantías a las personas acusadas para que
haya un juicio justo y rápido", explicó.
El juicio de responsabilidades está impulsado por organizaciones
sindicales y de derechos humanos y cuenta con el apoyo del presidente
Evo Morales.
Lozada y sus ex colaboradores Sánchez Berzaín y Berindoagüe se
refugiaron en Estados Unidos después que la rebelión popular lo obligó
a renunciar a su mandato el 17 de octubre de 2003.