Estados Unidos se negó a facilitar
al juez Santiago Pedraz la filiación de los tres militares que
asesinaron en Bagdad en abril de 2003 al camarógrafo José Couso,
confirmó hoy la Audiencia Nacional española.
La notificación a los tribunales fue formulada por el consejero de
prensa de la Embajada estadounidense en Madrid, John Law, quien dijo
que su Gobierno ya investigó este asunto e informó al español del
resultado.
Ante la cínica respuesta de los invasores de Iraq, como la
calificaron familiares y amigos de Couso, y la ausencia de respuesta
convincente, el juez Pedraz anunció que estudia elevar esa negativa a
la Sala de lo Penal de la Audiencia y también al Poder Judicial.
Su idea es que las instancias tribunalicias españolas decreten la
suspensión del convenio de reciprocidad y colaboración judicial que
existe entre España y Estados Unidos.
Según el magistrado, es necesaria la filiación de los tres
militares para poder decretar contra ellos órdenes de busca y captura
internacionales pues sólo dispone de sus nombres: sargento Thomas
Gibson, capitán Philip Wolford y teniente coronel Philip de Camp.
Pedraz pidió a Interpol que les clasifique en situación de búsqueda
y captura internacional, pero ésta contestó que no puede hacerlo sin
las filiaciones. Hasta el momento, no ha habido respuesta.
El consejero de prensa insistió en la teoría desmentida por los
testigos del asesinato y pruebas filmadas, de que los soldados
actuaron conforme a las reglas de combate. La familia Couso ha
demostrado que el crimen fue impune.
La dotación del tanque apuntó directamente a la ventana del hotel
Palestina de Bagdad, sede de la prensa extranjera, desde donde Couso y
otros colegas filmaban los crímenes de civiles y la destrucción que
cometían los invasores.
El proyectil fue lanzado desde un tanque Abrams Ml contra el balcón
de la habitación en el piso 15 del hotel, que mató también al
periodista ucraniano de la agencia Reuters Taras Protsyuk.
La orden de Pedraz había quedado sin efecto cuando la Audiencia
declinó ser competente, pero una rápida acción de la familia Couso, en
especial su hermano Javier y su mamá María Isabel Permuy, frustraron
la maniobra.
El magistrado está convencido de los delitos de asesinato y contra
la comunidad internacional cometidos por esos tres militares
estadounidenses porque Couso estaba protegido por el Convenio de
Ginebra de 1949 sobre personal civil.
La orden de busca y captura debe impedir a los tres imputados
viajar libremente y obliga al Gobierno de Estados Unidos a ejecutarla,
pero éste no reconoce a la Corte Penal Internacional.
Por el contrario, la administración del presidente George W. Bush
tiene el cinismo de solicitar impunidad para sus tropas invasoras en
cualquier parte del mundo para cometer crímenes como el de Couso y
Protsyuk, según acusaciones de los familiares del periodista español.