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Demócratas preparan línea de fuego contra Bush

WASHINGTON, 5de febrero (PL).— Líderes demócratas del Congreso se alistan hoy a reforzar su guerra legislativa contra el presidente George W Bush, a quien han criticado acerbamente en las últimas semanas por su programada escalada militar contra Iraq.

El Senado decidirá este lunes si es viable iniciar un debate acerca de un proyecto de resolución que rechaza el nuevo plan bélico de la Oficina Oval, que incluye el despacho de varias brigadas de combate hacia la nación árabe.

De ser aprobada por los parlamentarios la consideración del tema, la propuesta de normativa sería sometida a votación por el plenario el miércoles 7 de esta misma semana, precisaron medios de prensa.

La senadora Hillary Clinton, actualmente el rostro más carismático del partido demócrata, subrayó el viernes pasado que ella nunca habría empezado la conflagración en Iraq y que concluiría la contienda si alcanza la Casa Blanca en 2008.

También el ex congresista y candidato presidencial en 2004, John Edwards, criticó los planes de Bush y calificó como traidores a los parlamentarios que secunden el envío de 21 mil soldados adicionales al Medio Oriente.

No podemos quedarnos con los brazos cruzados ante este error del Presidente, ni satisfacernos con decretar resoluciones no valederas que sabemos el Jefe de Estado ignorará, acentuó Edwards.

Sin embargo, según analistas de prensa, serían los propios correligionarios del gobernante quienes podrían torpedear los planes del Ejecutivo para aumentar la agresión contra el país árabe.

Como consecuencia de las elecciones parciales de noviembre pasado, los demócratas mantienen una estrecha ventaja en la cámara alta con 51 escaños, por 49 los republicanos.

Por ese hecho, es probable que un revés al mandatario sobrevenga desde la misma bancada del llamado partido del Elefante, donde varios congresistas han manifestado un fuerte rechazo a la flamante estrategia de Bush.

Los líderes republicanos, consideran observadores, tendrán en cuenta la aplastante impopularidad del gobernante tejano y la concomitante repercusión en las urnas de la guerra, camino a los comicios presidenciales de 2008.

W. Bush adelantó el pasado sábado que la ocupación militar estadounidense de Iraq no es indefinida, y presionará al gobierno de Bagdad para que gane en responsabilidad, control y combate de la insurgencia.

En casi cuatro años de la intervención armada liderada por Washington contra el estado del Golfo Pérsico, más de tres mil soldados estadounidenses murieron y otros 20 mil fueron heridos por la resistencia iraquí.

 

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