Líderes demócratas del Congreso se
alistan hoy a reforzar su guerra legislativa contra el presidente
George W Bush, a quien han criticado acerbamente en las últimas
semanas por su programada escalada militar contra Iraq.
El Senado decidirá este lunes si es viable iniciar un debate acerca
de un proyecto de resolución que rechaza el nuevo plan bélico de la
Oficina Oval, que incluye el despacho de varias brigadas de combate
hacia la nación árabe.
De ser aprobada por los parlamentarios la consideración del tema,
la propuesta de normativa sería sometida a votación por el plenario el
miércoles 7 de esta misma semana, precisaron medios de prensa.
La senadora Hillary Clinton, actualmente el rostro más carismático
del partido demócrata, subrayó el viernes pasado que ella nunca habría
empezado la conflagración en Iraq y que concluiría la contienda si
alcanza la Casa Blanca en 2008.
También el ex congresista y candidato presidencial en 2004, John
Edwards, criticó los planes de Bush y calificó como traidores a los
parlamentarios que secunden el envío de 21 mil soldados adicionales al
Medio Oriente.
No podemos quedarnos con los brazos cruzados ante este error del
Presidente, ni satisfacernos con decretar resoluciones no valederas
que sabemos el Jefe de Estado ignorará, acentuó Edwards.
Sin embargo, según analistas de prensa, serían los propios
correligionarios del gobernante quienes podrían torpedear los planes
del Ejecutivo para aumentar la agresión contra el país árabe.
Como consecuencia de las elecciones parciales de noviembre pasado,
los demócratas mantienen una estrecha ventaja en la cámara alta con 51
escaños, por 49 los republicanos.
Por ese hecho, es probable que un revés al mandatario sobrevenga
desde la misma bancada del llamado partido del Elefante, donde varios
congresistas han manifestado un fuerte rechazo a la flamante
estrategia de Bush.
Los líderes republicanos, consideran observadores, tendrán en
cuenta la aplastante impopularidad del gobernante tejano y la
concomitante repercusión en las urnas de la guerra, camino a los
comicios presidenciales de 2008.
W. Bush adelantó el pasado sábado que la ocupación militar
estadounidense de Iraq no es indefinida, y presionará al gobierno de
Bagdad para que gane en responsabilidad, control y combate de la
insurgencia.
En casi cuatro años de la intervención armada liderada por
Washington contra el estado del Golfo Pérsico, más de tres mil
soldados estadounidenses murieron y otros 20 mil fueron heridos por la
resistencia iraquí.