Un grupo de organizaciones
caritativas, religiosas y sindicales reiteró las demandas al primer
ministro británico, Tony Blair, de influir sobre Estados Unidos para
impedir una acción contra Irán, indica hoy la prensa local.
Las agrupaciones exigieron a Blair hacer todo lo posible por evitar
un ataque contra la República Islámica, en torno a la cual Washington
creó una crisis artificial al acusarla de intentar el desarrollo del
arma nuclear.
Asimismo, la cadena de radio y televisión BBC señala que el grupo
considera una agresión contra el país persa como un acto de
impredecibles consecuencias y un verdadero desastre para la referida
región.
El conglomerado, formado por el caritativo Oxfam, los gremios
Unison, GMB y Amicus, así como el Parlamento Musulmán y Solidaridad
Mundial Cristiana, considera que un ataque a Teherán continuará la
desestabilización en la zona.
Tales agrupaciones acusan a Blair de utilizar la posibilidad de una
acción bélica como instrumento de presión en las pláticas con Teherán,
después que la Casa Blanca se negó a descartar del todo una agresión
contra esa nación asiática.
Por su lado, el ex ministro laborista Stepehen Twigg, director del
Centro de Política Exterior, estimó que las consecuencias de una
acción bélica contra la República Islámica son impensables.
"Incluso, según los peores estimados, Irán estaría a muchos años de
poder contar con un arma nuclear", afirma Twigg, quien opinó que aun
existe tiempo para negociar y Blair debe asegurarse de que los aliados
empleen esa oportunidad.
La petición se suma a la realizada la víspera por tres oficiales
estadounidenses de alto rango para que el jefe de Gobierno británico
influya sobre el presidente norteamericano, George W. Bush, para
llevarlo a desistir de una operación contra Teherán.
El general Robert Gard, ex asistente del Pentágono, el general
Joseph Hoar, ex Comandante en Jefe, y el vicealmirante Jack Shanahan,
ex director del Centro de Información de Defensa, también consideran
un desastre una posible invasión contra Teherán.
La acción tendría consecuencias negativas para la seguridad en la
región y las tropas implicadas en la ocupación de Iraq y empeorará las
tensiones en esa zona y el mundo, subrayaron.
Gran Bretaña forma, junto con Alemania y Francia, la llamada troika
europea para debatir el diferendo con la República Islámica, la cual
defiende el derecho a emplear la energía atómica con fines pacíficos y
a enriquecer uranio como combustible para sus plantas.