La cifra de soldados y oficiales
estadounidenses caídos en Iraq continúa en ascenso con el anuncio hoy
de otra víctima mortal, abatido el domingo en la provincia de Diyala.
Un escueto comunicado del mando central de ocupación informó que el
militar resultó herido de muerte en un enfrentamiento con la
resistencia en esa localidad iraquí, al noreste de esta capital.
Con esta pérdida suman 13 los efectivos norteamericanos abatidos en
este país en sólo cinco días de febrero, lo cual presagia que la
tendencia se sostendrá como viene ocurriendo desde el verano pasado y
a pesar de más refuerzos y planes de seguridad.
La efectividad de los ataques de las fuerzas de la resistencia se
ha hecho sentir en las últimas dos semanas con la muerte de 39
militares norteamericanos y dos británicos, más el derribo de cuatro
helicópteros de combate.
Al cumplirse tres años y 11 meses de guerra, Estados Unidos perdió
en esta nación del golfo Pérsico tres mil 98 uniformados, en su
inmensa mayoría abatidos por fuego rebelde en Bagdad y la convulsa Al
Anbar.
En la sureña Basora un soldado del Reino Unido perdió la vida en un
choque armado en los alrededores del consulado estadounidense,
confirmó el Ministerio de Defensa británico, sin abundar en detalles.
El país europeo perdió 131 soldados desde el inicio de la invasión
y posterior ocupación, 100 de ellos en operaciones de combate, y aún
mantiene desplegado en el sur un contingente militar con más de siete
mil hombres.
De otro lado, dos fuertes explosiones estremecieron este lunes
sendas zonas capitalinas, con saldo preliminar de 18 muertos y al
menos 60 heridos, informó la policía.
La más mortífera de las detonaciones ocurrió próxima a una
gasolinera en el barrio de Al Saidiya, sur de Bagdad, con 10
fallecidos y 20 heridos, en tanto otro artefacto explosionó en Al
Nahda, este, y causó ocho víctimas fatales y 40 lesionados.
En Kirkuk, norte, un grupo armado atacó a tiros un automóvil, dos
de cuyos ocupantes perecieron y otro resulto herido.
El gobernador adjunto de la provincia de Ninive, Leith Al Osman,
fue herido junto a tres de sus guardaespaldas al ser tiroteados, según
una fuente de seguridad.
Fuerzas estadounidenses señalaron que dieron muerte a tres miembros
de la resistencia y detuvieron a otros 23, incluido un presunto líder
de Al Qaeda, en varias regiones del país.
La agencia Aswat al Iraq informó, por su parte, que las tropas
norteamericanas abatieron a Alí Kadhem, cercano colaborador del
clérigo chiíta Muqtada Sadr.
En tanto, existe incertidumbre en la población iraquí de cuándo
comenzará a aplicarse el nuevo plan de seguridad del primer ministro
Nuri Al Maliki, denominado Operación Imposición de la Ley, y que
contempla el despliegue de 90 mil hombres.
En días pasados Maliki dijo ante el Parlamento que la medida
entrará en vigor en febrero.
Tanques y vehículos blindados fueron avistados este lunes en el
este de Bagdad, donde testigos presenciaron el reforzamiento de la
zona con nuevas barreras custodiadas por la policía y el ejército
iraquíes.