Con ese mismo afán, hace poco tiempo, en Delhi, capital de la
hermana República de la India, en el evento consagrado al centenario
del inicio de la filosofía de Gandhi, y por honrosa invitación de su
Gobierno y el Partido Nacional del Congreso, participó una delegación
partidista cubana. Más de 100 países y cientos de organizaciones,
movimientos y personalidades expresaron las más diversas reflexiones
sobre el significado histórico de las creencias de quien, según sus
grandes continuadores, Jawaharlal Nehru, Indira y Rajiv, se adentró en
el espíritu de la India.
Al centro de todas las palabras estaba el hecho de haber sido en
Sudáfrica donde Gandhi, allí residente por muchos años, reveló cuál
era su camino, que se fundió con la lucha de las masas negras y de los
blancos pobres contra el odioso sistema del Apartheid, mantenido por
los imperialistas británicos. Un camino que él definió con realismo:
"Sé el camino. Es recto y estrecho. Es comparable al filo de una
espada. Me alegra caminar por él".
En los cinco minutos concedidos, la voz de Cuba fue escuchada con
respeto y finalmente aplaudida con entusiasmo.
El sabio que no debía asombrarse de nada por haber dado otra visión
del Universo, dijo que las generaciones del porvenir apenas creerán
que un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso. Lo que dijo
Albert Einstein de Mahatma Gandhi, explica el homenaje que hoy todas
las naciones rinden al Padre de la nueva India. Pero lo más importante
es que por primera vez en la historia se están reuniendo las
condiciones para que las ideas de Gandhi avancen por lo que llamamos
Nuestra América, con las victorias electorales de las fuerzas de
izquierda en Venezuela, Bolivia —que revive a Che Guevara—, Brasil,
Nicaragua, Ecuador y otros países, siguiendo los ideales de Bolívar,
un gran libertador del alma humana, como lo fue Gandhi.
Los recursos naturales no renovables se agotan por las sociedades
de consumo y ahora la mayoría de los pueblos son más pobres que en
tiempos de Gandhi.
Otro peligro tiene sobre sí el género humano. La proclamación de
realizar guerras preventivas en 60 oscuros rincones del planeta. Ahí
está Iraq, tragedia de esa nación y su milenaria cultura, y tragedia
también para el pueblo norteamericano, como justamente ahora dicen sus
mejores hijos. Los cubanos sabemos que la mentira es el arma principal
de la opresión. Cinco jóvenes cubanos están secuestrados en prisiones
norteamericanas por luchar contra el terrorismo mediante métodos no
violentos, y se ampara a un terrorista confeso que voló un avión civil
en pleno vuelo.
No venimos aquí a decir lo que hemos hecho, pese al bloqueo
genocida más prolongado de la historia.
En el informe de la Institución Einstein hay un punto específico
que merece la reflexión, y cito: "¼ En
Sudáfrica las protestas no violentas y la resistencia masiva eran
altamente importantes para minar las políticas del Apartheid y la
dominación europea, especialmente entre 1950 y 1990¼
" La mencionada afirmación es cierta, pero un factor decisivo en el
desmantelamiento del Apartheid fue la valiente lucha armada del
Congreso Nacional Africano y de otros patriotas del resto de África, y
todos nosotros conocemos las afirmaciones rotundas y categóricas del
glorioso presidente Nelson Mandela y del presidente Mbeki, de que la
ba-talla de Cuito Cuanavale fue también decisiva en la liquidación del
Apartheid.
Esa batalla unió a los voluntarios internacionalistas cubanos con
las heroicas tropas angolanas y namibias y de otros patriotas de
África, condujo a la independencia de Namibia y la consolidación de la
independencia de Angola. De África llevamos de vuelta a Cuba solo
nuestros muertos.
Las conclusiones del informe citado recogen situaciones de
conflicto, fundamentalmente contra las injusticias, y por desarrollar,
preservar y extender las prácticas democráticas y los derechos
humanos. El informe se hace la pregunta siguiente: ¿preferi-ríamos que
estos objetivos fueran apoyados por la violencia?
La respuesta de Cuba está a favor de la no violencia para hacer
avanzar los objetivos de los pueblos del Tercer Mundo. Ya no enviamos
combatientes voluntarios, sino médicos y alfabetizadores, integrantes
de un capital humano cuya labor habría aplaudido el corazón de Gandhi.
La sola excepción en la actual visión de Cuba está en lo referido a la
defensa contra la agresión extranjera y la ocupación. Millones de
cubanos están preparados para luchar, con Fidel, por su Patria y el
Socialismo.