El regreso a La Habana del equipo cubano de lucha grecorromana,
luego de una visita a territorio francés, acaba de permitir el
conocimiento de pormenores de ese desempeño.
La escuadra de siete competidores, uno en cada división, logró
una medalla de oro y cuatro de bronce en el torneo de Creteil, los
días 27 y 28 pasados, y un segundo lugar por países, detrás de
Georgia, que también terminó con 49 puntos (el desempate que la dejó
en la cima fue por preseas de plata).
Noruega (33) finalizó tercera, en una justa con la presencia de
11 naciones, pertenecientes a Europa, Asia y América, según nos
informó también Miguel Langaney, comisionado nacional, tras recibir
el informe del experimentado entrenador Pedro Val.
La corona ganada por los cubanos perteneció al supercompleto
Mijaín López (120), submonarca mundial de Guangzhou’06, y las de
bronce para Roberto Monzón, subcampeón olímpico de los 60 en
Atenas’04; Mailín Consuegra (66), Odelis Herrero (74) y el novato
Yunior Estrada (84).
El grupo lo completaron el veterano Lázaro Rivas (55), plata
olímpica en Sydney’00, a quien le lastimaron los dedos de las manos,
y Erick García (96), una de las dos figuras puestas a prueba, junto
a Estrada, "a quien se le ven muy buenas perspectivas", comentó el
federativo.
El siguiente reto, el día 30, en el Circo de París, fue un tope
contra los locales, quienes se impusieron 4-3, y en el cual los
éxitos cubanos correspondieron a Monzón, Estrada, y López. Rivas,
resentido de la lesión, de acuerdo a información de la agencia AFP,
iba empatado a una manga con Tarik Belmadani, un joven, de 19 años
de edad, sin éxitos internacionales.
"La impresión es que se puede trabajar con los muchachos nuevos,
esta primera prueba para ellos les abre un espacio, y en sentido
general el entrenador Pedro Val quedó satisfecho con el trabajo del
equipo", agregó Langaney.