Los propios correligionarios
partidistas del presidente George W. Bush podrían torpedear los planes
del Ejecutivo norteamericano de escalada militar contra Iraq, resaltan
hoy analistas de prensa.
El Senado de Estados Unidos se apresta a someter a votación la
próxima semana un proyecto de resolución opuesto al envío de un nuevo
contingente de 21 mil 500 soldados hacia el país árabe.
Como consecuencia de las elecciones parciales de noviembre pasado,
los demócratas mantienen una estrecha ventaja en la cámara alta con 51
escaños contra 49 de los republicanos.
Por ese hecho, es probable que un revés al mandatario sobrevenga
desde la misma bancada del llamado partido del Elefante, donde varios
congresistas han manifestado un fuerte rechazo al programa bélico de
Bush.
Los líderes republicanos, consideran observadores, tendrán en
cuenta la aplastante impopularidad del gobernante tejano y la
concomitante repercusión de la guerra en las urnas, camino a los
comicios presidenciales de 2008.
Bush adelantó este sábado que la ocupación militar estadounidense
de Iraq no es indefinida, y presionará al gobierno de Bagdad para que
gane en responsabilidad, control y combate de la insurgencia.
Un grupo de senadores republicanos bosquejó un plan alternativo al
programa gubernamental respecto a la nación musulmana, con la
intención de calmar la andanada de críticas lanzada contra el
Presidente.
Varios congresistas liderados por John McCain, de Arizona, quieren
presentar un proyecto que incluiría modificaciones específicas a la
propuesta de Bush de incrementar el número de tropas en el país árabe.
McCain, uno de los republicanos defensores de la escalada militar,
explicó que estaba interesado en delinear una resolución para
"calibrar la efectividad" del anunciado aumento de efectivos en Iraq,
agredido desde 2003 por Estados Unidos.
También el senador John Cornyn, republicano por Texas, adelantó que
estudiaría la iniciativa de McCain y expondría en el Congreso una
proposición similar con la meta de corregir el fustigado programa del
Ejecutivo.
Más de tres mil soldados norteamericanos murieron y otros 20 mil
fueron heridos por la resistencia iraquí en casi cuatro años de la
intervención liderada por Washington contra el estado del Golfo
Pérsico.