La Sociedad Árabe-Estadounidense
instó hoy al gobierno del presidente George W. Bush a detener la
guerra de Irán antes de que empiece, para impedir una contienda
multinacional en el Oriente Medio.
Al parecer ahora el problema de Washington está en Teherán, y Bush,
como Comandante de las Fuerzas Armadas, quiere compartir con el
Congreso la responsabilidad de iniciar una nueva conflagración,
subraya la proclama del grupo cívico.
El actual y desastroso conflicto en Iraq, agrega la comunicación,
es un producto del antiguo parlamento controlado por los republicanos.
Pero la agresión que se teje contra Irán pesará en las filas
demócratas.
Así como la invasión a Bagdad destruyó la credibilidad pública del
Partido Republicano, un ataque contra los iraníes demolerá a los ahora
líderes parlamentarios demócratas, acota el texto citado por medios de
prensa.
La Sociedad Árabe-Estadounidense exhortó a la Casa Blanca, a la
Cámara de Representantes y al Senado a celebrar asambleas eficaces (y
no audiencias protocolares) para detener lo que considera los primeros
pasos hacia otra guerra.
Si el Congreso no actúa a tiempo, las amenazas del Presidente
contra Irán podrían conducir nuevamente a Estados Unidos a otra
beligerancia desastrosa, alertó también esta semana el diario The New
York Times.
Luego de la experiencia amarga de Washington en Iraq, se podría
haber concluido que el gobernante republicano aprendió la lección y
dedujo que las intimidaciones y la fuerza bruta no suplen una
estrategia razonable, señaló el rotativo.
El Times subrayó en un editorial que el Jefe de Estado está
fallando otra vez en política exterior al intentar amedrentar al
gobierno de Teherán, aún sin resolver el caos en que está sumido Iraq
por la invasión norteamericana.
Bush aseguró que Washington "responderá con firmeza" ante cualquier
acción impulsada por Irán en el vecino Iraq, así como en el supuesto
de que Teherán amenace a las fuerzas norteamericanas en las fronteras
de ambas naciones.