La aprobación de la Ley Habilitante
solicitada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, marca hoy el
avance hacia una etapa de transformaciones en la construcción de un
proyecto nacional de carácter socialista.
La Asamblea Nacional, máxima instancia legislativa, en una sesión
con amplia presencia popular avaló definitivamente el pedido de
poderes especiales presentado por el mandatario con vistas a acelerar
la fase de cambios en el camino a un nuevo modelo.
A finales del pasado año, en ocasión de la juramentación de su
equipo de gobierno para el periodo 2007-2013, el estadista definió los
elementos claves en su estrategia, entre los cuales mencionó
precisamente a la Ley Habilitante.
Además, se suman a ese mecanismo la reforma constitucional, el
fortalecimiento del poder comunal, la nueva geometría del poder y la
educación popular.
En esta ocasión, la Habilitante tendrá una vigencia de 18 meses a
partir de su publicación en la Gaceta Oficial y concede al estadista
las facultades para aprobar decretos y normativas con rango y fuerza
de ley.
Para el parlamento, los poderes especiales se justifican en la
necesidad de refundar la nación mediante la construcción del
socialismo, con una mayor inclusión y justicia social.
Los poderes especiales se perfilan con mayor amplitud al abarcar 11
esferas de la sociedad, varias de ellas de vital importancia como la
participación popular, energética, seguridad y defensa e instituciones
del estado.
Completan la relación el ejercicio de la función pública, ámbito
económico y social, financiero y tributario, seguridad ciudadana y
jurídica, ciencia y tecnología, ordenación territorial,
infraestructura, transporte y servicios.
Con la aprobación de la solicitud de poderes especiales, una
Comisión especial dirigida por el Vicepresidente de la República,
Jorge Rodríguez, ejecutará en un plazo cercano a los tres meses los
proyectos de decretos correspondientes.
Posteriormente, se prevé una fase de hasta 11 meses de consultas
públicas antes de su sanción definitiva por el Ejecutivo.
Como parte de los cambios, el país dispondrá de una nueva política
comunicacional, basada en la articulación de los mensajes de los entes
públicos, y mantendrá de esa forma el flujo de información veraz y
oportuna.
William Lara, ministro para la Comunicación e Información, señaló
que ese proceso está lejos de representar una forma de limitación,
pues ya comenzó la práctica de que los ministros "declaren
cotidianamente en el Palacio de Miraflores" (presidencia).
Por ello, añadió, la "articulación no es restricción de la
información", sino un mecanismo de organización para que "los procesos
comunicacionales del estado se caractericen por la coherencia".