El presidente Daniel Ortega
consideró absurdo que Nicaragua se deshaga de su arsenal de cohetes
tierra-aire del tipo SAM-7, mientras países vecinos como Honduras se
encaminan hoy a renovar su flota aérea.
"Mientras por un lado se va a dar una renovación de la flota aérea
de Honduras, una flota aérea de guerra, por otro lado se nos va a
pedir aquí que se destruyan los cohetes, eso sería absurdo,
inconcebible", aseveró Ortega.
El mandatario recordó que Nicaragua carece de aviación de combate,
y sólo dispone de una flota de helicópteros, también de fabricación
soviética, que cumplen funciones meramente defensivas.
"Entonces, hay que tomar en cuenta todos estos factores para poder
finalmente defender el derecho de Nicaragua a poseer un armamento
acorde con la correlación de fuerzas a nivel regional", advirtió.
De acuerdo con el líder sandinista, incluso Costa Rica, que
oficialmente no tiene Ejército, cuenta con una Guardia Civil "muy
poderosa, con gran presupuesto y muchos recursos".
Lo ideal sería que no se gastara en armamento, expresó Ortega,
quien asumió la presidencia de Nicaragua el 10 de enero pasado, tras
visitar anoche al cardenal Miguel Obando, en ocasión del cumpleaños 81
del religioso.
Los SAM-7 fueron entregados por la antigua Unión Soviética al
gobierno sandinista de los años 80 del siglo pasado para proteger el
espacio aéreo nicaragüense durante la guerra contra esta nación
organizada y financiada por Estados Unidos.
La polémica surgió durante el gobierno de Enrique Bolaños
(2002-2007), luego de que el mandatario comenzara a destruir los
cohetes por órdenes de Estados Unidos, cuyo gobierno alegó que los
SAM-7 podían caer en manos del terrorismo internacional.
La intervención del Parlamento, que en 2004 aprobó la llamada Ley
de Armas, impidió que el gobernante destruyera todo el arsenal.
El Ejército tiene actualmente en su poder mil 51 misiles, y aunque
los jefes castrenses aseguran que acatarán cualquier decisión de las
autoridades civiles, los militares prefieren dejar una reserva de al
menos 400, para garantizar la defensa antiaérea del país.
La semana próxima está previsto que comparezca el jefe del
Ejército, general Omar Hallesleven, ante el Parlamento para expresar
su opinión sobre el destino final de los cohetes.
Para aprobar la destrucción de los SAM-7, la Asamblea Nacional
requiere del voto a favor de al menos 57 de los 92 diputados que
componen el poder legislativo.
El escaño número 92 le corresponde por ley al ex presidente
Bolaños.