Más de 350 mil trabajadores están incorporados en Cuba al
Movimiento de la Agricultura Urbana, que surgió como sistema en 1994 y
se ha extendido a un ritmo creciente incluso en otros países
latinoamericanos.
Unos 40 mil de ellos son jubilados y cerca de 68 mil mujeres, de
acuerdo con estadísticas de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas
y Forestales (ACTAF), que cita a su organización de base en el
Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical,
rector de esa iniciativa.
Por lo menos 10 mil 600 universitarios y 27 mil 900 técnicos medios
intervienen en la asistencia a los 28 subprogramas agrícolas,
pecuarios y de apoyo, entre los cuales sobresale el de Hortalizas y
Condimentos Frescos, que en el año 2005 multiplicó en mil veces la
producción en comparación con 1994.
El Programa Nacional sobre Agricultura Urbana en el país,
experimentado también en la República Bolivariana de Venezuela, se
basa en un enfoque agro ecológico para la sustitución de fertilizantes
y plaguicidas por abonos orgánicos, controles biológicos y otras
herramientas que influyen en el control de plagas.
Con ese propósito, cuenta con 176 fincas municipales de semillas y
el respaldo de productores en sus respectivas unidades, todo lo cual
influyó en que en los últimos cinco años se haya mantenido una
producción de vegetales de tres a cuatro millones de tonelada al año
en la nación, donde existe pleno empleo por su tasa menor de dos por
ciento.
La superficie de vegetales bajo cultivo posee técnicas de riego con
microjet y goteros en organopónicos, sistemas de micro-aspersión y
otras en huertos intensivos, en parcelas, incluida por gravedad y
regaderas en los micro-huertos caseros de los patios de las viviendas.