Las mil 965 hectáreas de papa sembradas en Ciego de Ávila tienen
garantizada, por vez primera, el riego de agua mediante modernas
máquinas, a fin de alcanzar altos rendimientos.
Hasta la campaña anterior del tubérculo la irrigación sólo abarcaba
las entidades vianderas y algunas cooperativas de campesinos, mientras
ahora comprende además a todos los colectivos del sector privado.
A la red de equipos de última generación montados se suma la
experiencia de los operadores de motobombas y de los anegadores,
quienes aplican el riego fuera del horario de mayor consumo de
electricidad.
Jorge Luis Barrios, jefe de los Cultivos Varios aquí, destacó que
la buena preparación de las tierras y la semilla certificada empleada
en las siembras, también contribuirán a obtener altos volúmenes del
tubérculo, en dependencia de las condiciones climáticas de la época.
Agregó que el territorio cuenta igualmente con fertilizantes y
pesticidas, los cuales se emplean según las normas establecidas para
economizarlos, ya que cada vez son más costosos en el mercado
extranjero.
Los agricultores de cuatro empresas de cultivos varios y de las
cooperativas de campesinos responsabilizados con la tarea, se proponen
acopiar un millón de quintales, equivalentes a unas 46 mil toneladas.
Importantes volúmenes de papa cosechada en tierras avileñas son
enviados cada año a otras provincias, fundamentalmente a Santiago de
Cuba y Ciudad de La Habana.
Los territorios de La Habana, Matanzas y Ciego de Ávila son los
mayores productores del tubérculo, que en su mayoría se preserva en
frigoríficos para su posterior distribución a la población.