El Ashura de la muerte

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu

El calendario religioso musulmán recoge que Ashura es una de sus más importantes celebraciones. En Iraq, durante 40 días, los musulmanes chiítas recuerdan la muerte del imán Hussein, quien fuera uno de los nietos del profeta Mahoma, considerado su legítimo sucesor.

Las bombas impactan
en una mezquita.

Pero en el país ocupado, las fuerzas foráneas encabezadas por Estados Unidos no han distinguido para nada la intimidad de un credo o la humildad de quienes lo profesan, y contra ellos han lanzado la metralla asesina, como la que este domingo dejó más de 200 muertos en la ciudad santa de Nayaf.

Y aunque la censura ha querido distorsionar y esconder la verdad, el mundo irá conociendo que fue una acción salvaje, en la que los militares norteamericanos y del ejército local, apoyados por tanques y helicópteros artillados, convirtieron los alrededores de Nayaf en un verdadero campo de batalla y exterminio, en el que fueron masacradas familias completas, incluyendo menores.

La acción hace recordar cuando el 14 de abril del 2004, más de 2 500 militares estadounidenses y otros cientos locales, dirigidos por el general Ricardo Sánchez, comandante de las fuerzas de ocupación, se lanzaron contra esa ciudad sagrada con el propósito de capturar "vivo o muerto" al clérigo chiíta Moqtada al Sadr, ya por entonces erigido en uno de los líderes que ha impulsado la resistencia contra la ocupación.

Lo ocurrido allí se suma a la larga lista de bombardeos norteamericanos contra mezquitas, bodas y otras fiestas familiares, palacios, museos y escuelas, como símbolo de una cruzada contra la cultura y la vida e historia misma del país árabe ocupado.

Por tercer año consecutivo los iraquíes solo han podido recordar su fecha sagrada como un Ashura de la muerte, como solo puede ocurrir en un país ocupado, masacrado y destruido¼

 

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