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Desagradable verano eterno
Stephen Leahy
TORONTO.— El planeta será más caluroso, más húmedo y más
tormentoso. El mayor estudio científico sobre el cambio climático
desmentirá cualquier duda sobre el vínculo entre el uso de
combustibles fósiles y el aumento de la temperatura mundial.
La
quema de combustibles fósiles está elevando la temperatura del
planeta.
Se prevé que la temperatura promedio de la Tierra aumentará entre 2
y 4,5oC en algún momento entre el 2030 y el 2050, lo cual
tendrá un impacto ambiental masivo, según el Panel Intergubernamental
sobre Cambio Climático (IPCC).
Eso dirá el Cuarto Informe del IPCC, organización que reúne a
científicos en representación de gobiernos de todo el mundo. El
documento será oficialmente divulgado el 2 de febrero en París, pero
algunos detalles ya se conocen.
"Es lo mismo que el IPCC ha dicho durante 20 años, pero con mucha
mayor certidumbre científica", dijo a IPS el climatólogo Andrew Weaver,
de la Escuela de Tierra y Océanos de la canadiense Universidad de
Victoria.
"El aumento de temperatura no será de ninguna manera menor a 2oC",
agregó el experto, uno de los principales autores del informe del IPCC.
Hace casi 30 años, los climatólogos comenzaron a calcular el
impacto de la quema de combustibles fósiles en la temperatura del
planeta.
Según sus estimaciones, si la presencia de dióxido de carbono se
duplica desde el promedio anterior a la era industrial, de 280 partes
por millón (ppm), la temperatura mundial se elevaría entre 1,5 y 4,5oC.
Hoy, el nivel de dióxido de carbono se ubica en alrededor de 380
ppm y aumenta 3 ppm al año. Muchos expertos consideran extremadamente
difícil evitar que se alcancen las 560 ppm (el doble de la era
preindustrial) en algún momento entre el 2030 y el 2050.
Groenlandia
se está derritiendo.
Luego de seis años de estudio y análisis, los más de 2 500
científicos en más de 130 países involucrados en el IPCC concluyeron,
como indica el próximo informe, que esa duplicación de la proporción
de dióxido de carbono elevará la temperatura planetaria promedio entre
2 y 4,5 grados.
Y ese aumento no será parejo: el aumento de la temperatura en las
regiones árticas será mayor, de entre 4 y 8oC.
La hipótesis mínima está virtualmente garantizada, pero la máxima
puede ser mucho mayor en la realidad, lo cual dependerá de mecanismos
complejos y poco conocidos.
La disolución del permafrost del Hemisferio Norte o una masiva
desaparición de selvas amazónicas, eventualidades muy posibles según
algunas proyecciones, empujaría la temperatura mundial mucho más allá
de lo previsto. "Esta no es una buena noticia", dijo Weaver.
Un aumento de apenas 2oC en el promedio —algo sin
precedentes desde los tiempos de los dinosaurios— tampoco lo sería.
"Eso implicaría cambios masivos en los ecosistemas", explicó.
Las olas de calor y las sequías serán más intensas y largas,
mientras las inundaciones se volverán más frecuentes y dañinas. El
ritmo de esos cambios será demasiado acelerado como para que las
especies vivas puedan adaptarse, según Weaver.
Las sociedades humanas de los países ricos podrán hacerlo, pero los
pobres del mundo no podrán darse esos lujos. "Los desplazamientos de
población serán masivos, lo cual aumentará la inestabilidad", según
este experto.
Si Groenlandia sufre un aumento de su temperatura promedio a 2,7
grados, toda su cubierta de hielo se disolvería, lo cual elevaría el
nivel de los mares de todo el mundo entre seis y siete metros,
aseguró.
La
desaparición de la selva amazónica sería catastrófico.
La estimación del impacto del cambio climático será divulgada en la
segunda parte del Cuarto Informe, a comienzos de abril. La tercera
parte se referirá a mecanismos para mitigar el cambio climático, y el
IPCC lo publicará a comienzos de mayo.
"Las únicas preguntas científicas valederas en materia de cambio
climático en los últimos dos decenios han sido cuán malo y cuán
rápido", dijo Naomi Oreskes, profesora de historia y estudios sociales
de la Universidad de California en San Diego.
El IPCC opera en las órbitas de la Organización Meteorológica
Mundial (OMM) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA), y no financia por su cuenta ninguna investigación.
Su tarea se limita a recoger, evaluar y sintetizar datos
científicos. Cualquier país de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) puede integrarse en el IPCC y cuestionar sus informes. Se
requiere consenso para cada palabra del "Sumario para políticos" que
incluye cada estudio periódico.
"Es hora de que los científicos demos un paso al costado y dejemos
a los ingenieros del mundo comenzar a desarrollar las soluciones",
sentenció Weaver. Se requieren nuevas tecnologías y cambios culturales
para impedir que la proporción de dióxido de carbono en la atmósfera
se duplique.
Expertos consideran paradójico que en esta era de rápido desarrollo
científico los automóviles aún contengan motores de ingeniería interna
desarrollados hace cien años, y que buena parte de la electricidad
proceda de centrales alimentadas a carbón, una tecnología del siglo
XVII.
El Protocolo de Kyoto obliga a 36 países industrializados a reducir
sus emisiones de gas invernadero al menos 5,2% respecto de los niveles
de 1990 para el 2012. Después se requerirán recortes aun mayores, pero
casi todas las naciones involucradas ya tienen problemas en alcanzar
esa meta.
Y el gobierno de Estados Unidos considera que la implementación del
tratado es demasiado costosa para su economía, por lo cual retiró su
firma apenas George W. Bush asumió la presidencia en el 2001.
Estados Unidos es el principal emisor de gases invernadero del
mundo, pues consume la cuarta parte de los recursos mundiales de
energía. (IPS) |