Más de 70 obras que muestran todo el esplendor y plenitud del
artista cubano de la plástica Servando Cabrera Moreno (1923-l981) se
exhibe en el reabierto Museo-Biblioteca, que lleva el nombre del
creador, en su nueva sede de El Vedado capitalino.
Como parte de los esfuerzos del país por elevar la cultura
general integral del pueblo, en el contexto de la Batalla de ideas,
la instalación fue reparada y su concepción revela hasta el detalle
el interés por entregar una obra de excelentes condiciones.
El museo exhibe y promueve la obra y las colecciones personales
del artista Servando Cabrera Moreno, y está ubicado en Villa Lita,
en la céntrica avenida de Paseo, esquina a 13.
Lina Blanco, su directora, explicó a la AIN que cuenta con un
amplio fondo de piezas del prolífero artista.
En las que se muestran ahora, precisó, están reflejados los
diferentes momentos del creador como dibujante, y en su reflejo de
las temáticas épica y erótica.
Recuerda una de sus salas lo que fuera el taller de trabajo de
Cabrera Moreno, con pinturas de su último año de vida y los óleos
inconclusos en los que laboraba, y otra recrea uno de los salones
familiares con pinturas y fotos, así como el premio internacional de
dibujo Joan Miró, que obtuvo en 1969.
Especial encanto en el recorrido por la institución cultural
tiene la sala dedicada a la amplia colección de arte popular, entre
las más amplias y diversas de Cuba, propiedad del artista y que hoy
puede ser admirada por el público que visite el museo.
Se exhiben, además, obras que poseía de afamados creadores, entre
ellos, originales de Wifredo Lam, Amelia Peláez, Antonia Eiriz,
Tomás Sánchez, Flavio Garciandía, y el español Antonio Rodríguez
Morey.
Completan la exhibición las salas dedicadas propiamente a su
quehacer pictórico, que impactan por su color y formas.
En el exterior el llamado Jardín de las esculturas, tiene piezas
de reconocidos artistas cubanos de esa especialidad, espacio que
cada dos años contará con otras muestras.
La reconocida ensayista y crítica cubana de arte Graziella
Pogolotti dijo de Servando Cabrera que era una figura aislada dentro
de la plástica cubana. Difícil de encajar en los esquemas
preestablecidos de generaciones y escuelas, anda entre ellas como un
paseante solitario, atento únicamente a las exigencias de su
conciencia de artista.