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Constructores de Arizona levantan hoy una nueva sección del muro
fronterizo entre México y Estados Unidos, pese al rechazo de la
comunidad latina, organizaciones de derechos humanos y grupos
ecologistas.
El Departamento de Seguridad Interna precisó que la valla pretende
obstaculizar la entrada de vehículos a lo largo de 15 kilómetros en la
zona desértica limítrofe con el estado mexicano de Sonora.
La iniciativa forma parte del proyecto Arranque, anunciado por el
presidente George Bush a mediados de 2006, que generó una ola de
protestas en todo el país.
Jim Hawkins, portavoz local de la Patrulla Fronteriza
norteamericana, indicó que en la primera etapa constructiva sembrarán
tubos rellenos con cemento, de alrededor de 1,5 metros de altura, para
detener el paso de los automóviles.
Defensoras del medio ambiente criticaron la medida por considerarla
nociva para el mantenimiento de especies de la flora y la fauna local,
a la vez que incumple el objetivo de evitar el tráfico de personas.