Especialistas de la empresa de Flora y Fauna en la provincia de
Ciego de Ávila realizan acciones de monitoreos y de conservación en
cayos del golfo Ana María, al sur de Cuba, hábitat de especies
endémicas, raras y vulnerables.
El sitio es uno de los 36 refugios de fauna que existen en el
territorio nacional, constituido por un grupo de islotes en formación,
pocos consolidados geológicamente y cubiertos de manglares. Entre las
labores que se ejecutan en esa extensa zona de la plataforma marina
avileña, está un estudio sobre la jutía conguina, endémica local, para
conocer su época de reproducción y forma de vida.
Dadas sus características de escasas profundidades, presencia de
grandes arenales y plantas acuáticas, la región es utilizada como
cobija y fuente segura de alimentos para numerosas especies de peces,
crustáceos y moluscos que, en su mayoría, se reproducen allí.
Según estudios, los islotes de la zona protegida son frecuentados
por tortugas marinas como el carey, la verde y la caguama, tres de las
cuatro que existen en Cuba para anidar en sus costas.
También es hábitat permanente del llamativo zunzún, que convive con
pelícanos, flamencos, iguanas, otros reptiles pequeños y aves.
Entre la fauna marina que abunda por esos parajes se destacan el
ostión, camarones rosado y blanco, langosta, jaiba azul, cangrejo
moro, mojarra, patao, ronco, pargo criollo, cubera, macabí, todos
importantes para el país.
Con una flora de alto valor utilitario por sus árboles maderables,
medicinales, ornamentales y de alimento animal, los cayos de Ana María
constituyen un área de gran interés científico entre todas las que
integran el archipiélago cubano