.—
A tono con los cambios sociales y económicos que se operan hoy en
Venezuela, la nación sudamericana está decidida a ampliar el uso de
sus recursos, mediante una reforma al Banco Central (BCV).
En este sentido, el presidente Hugo Chávez propuso revisar la
autonomía del ente emisor, a fin ensanchar el esquema de
financiamiento para los distintos proyectos sociales y económicos que
se llevan a cabo en el país.
Al respecto, la comisión encargada de efectuar los ajustes a la
Carta Magna tiene en su agenda analizar las disposiciones
correspondientes a las actuaciones de la institución bancaria.
Recientemente Carlos Escarrá, miembro de dicha comisión, refirió
que el BCV coloca las reservas en bancos cuando los excedentes se
pueden invertir en diferentes áreas, independientemente de aquellas
que sitúa en el Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN).
Escarrá adelantó que en el nuevo texto se establecerían parámetros,
a fin de movilizar las existencias internacionales -hasta ahora
intocables- hacia los planes estratégicos que desarrolla el gobierno.
De ahí el planteamiento de modificar la Ley del Banco, con el
objetivo de adaptarla a los nuevos tiempos.
En tanto, el director del BCV, Armando León, según expresó a medios
de prensa locales, es partidario de discutir la autonomía de la
entidad a través de una reforma de la Constitución, planteada por
Chávez.
León sostiene que no existe ningún inconveniente al respecto, tras
señalar que el BCV no está ajeno al proceso económico que se lleva a
cabo en la nación sudamericana.
Para el economista la participación del instituto emisor debe ser
más activa, a raíz del nuevo modelo de desarrollo incluyente que
impulsa el gobierno en diversas áreas estratégicas.
El BCV es una entidad al servicio del Estado, por lo que debe
llevar una estrecha coordinación con todas las políticas emanadas del
Ejecutivo, recordó.
Por otra parte, para muchos economistas la rentabilidad que hoy
presenta el BCV se debe, entre otros factores, al método que aplica
para calcular las ganancias cambiarias y a la entrega de reservas que
realiza al gobierno mediante el referido fondo.
Recursos que el Estado redirige a la diversificación económica del
país y a la ejecución de proyectos con gran impacto social, como los
programas denominado Misiones en áreas consideradas vitales para el
progreso de la nación.
De acuerdo con fuentes consultadas por Prensa Latina, estas
ganancias cambiarias surgen a partir de una metodología contable en
base a la diferencia de precios en la compra y venta de divisas, la
cual genera recursos al Estado.
Asimismo, la ley vigente estipula que si al cierre de un ejercicio
fiscal las reservas internacionales sobrepasan los 29 mil millones de
dólares, el excedente debe ingresar al FONDEN.
Entre las atribuciones de este fondo está efectuar operaciones de
pagos y recompra de la deuda pública, así como destinar recursos para
atender situaciones consideradas de carácter extraordinario, como
catástrofes y desastres naturales.
Sin embargo, lo que pretende el Estado venezolano es una mayor
capacidad de maniobra al disponer de mayores recursos financieros para
así acelerar la transformación del país.
Las reservas internacionales de Venezuela ascendieron al cierre de
la semana pasada a 36 mil 629 millones de dólares.
De esa suma 35 mil 858 millones corresponden a capitales en manos
del ente emisor, en tanto, la cifra restante (771 millones) está en el
Fondo de Estabilización Macroeconómica del país.
A su vez, para algunos analistas del sector financiero, el nivel
ideal de existencias en una nación como Venezuela oscila en torno a
los 25 mil millones.
Las reservas internacionales que administra el BCV provienen,
principalmente, de las exportaciones de combustible fósil que realiza
el consorcio estatal Petróleos de Venezuela, S. A.
Especialistas aseguran que una sólida posición en ese acápite
fortalece la capacidad de pagos externos y disminuye el riesgo país.
De esa manera, el debate en torno a la autonomía o no del BCV está
abierto entre los economistas venezolanos, quienes están llamados a
asumir con rigurosidad los nuevos retos y desafíos que deberá
enfrentar la nación.