Las tropas iraquíes y
norteamericanas proyectaron hoy la imagen de que están aptas para
reprimir a opositores, aunque no para aniquilar la resistencia, la
cual destaca por su capacidad de maniobra.
El comando invasor informó la detención de más de 600 milicianos y
16 altos jefes del Ejército del Mahdi, afín al clérigo musulmán chiíta
Moqtada al Sadr.
Según fuentes del gobierno iraquí, esos arrestados -supuestos
opositores armados- podrían ser sometidos en breve a procesos
judiciales.
En un comunicado castrense se notifica la muerte de uno de los
dirigentes de esa agrupación de base confesional y se detalla que
otros cinco eran comandantes de destacamentos en Ciudad Sadr.
Ese barrio capitalino, cuyo nombre se relaciona con la familia de
Moqtada- es considerado un bastión de los seguidores del clérigo
chiíta.
Los arrestos constituyen los resultados de las operaciones
ejecutadas en los últimos 45 días por las tropas del gobierno de Nuri
al Maliki y de Estados Unidos.
Para el gobierno estadounidense, el Ejército del Mahdi remplazó en
Iraq a la red Al Qaeda, la cual es el argumento más socorrido en la
llamada guerra permanente contra el terrorismo de Washington.
El texto se difundió a pocas horas de la llegada de una parte del
contingente de 21 mil 500 soldados con que Washington reforzará la
ocupación en Bagdad y en la occidental provincia de Al Anbar, que se
presentan como irreductibles.
No obstante, el mando de las tropas de ocupación reconoció hoy las
muertes de otros dos de sus integrantes, lo que suman 30 decesos desde
el pasado sábado.
Uno de los militares falleció la víspera por las heridas causadas
en un combate en Al Anbar, mientras el otro murió el domingo en el sur
de esta capital también por la gravedad de sus lesiones.
Con este reporte totalizan tres mil 59 los militares
norteamericanos que perdieron sus vidas desde el inicio de la invasión
anglo-estadounidense, en marzo de 2003.