Lo que antes fue un compromiso del
presidente Evo Morales con el pueblo boliviano, la refundación del
país, hoy se pone en marcha con la adopción de medidas concretas en su
segundo año de mandato.
En esa dirección, la creación de una Coordinadora Nacional para el
Cambio y la nacionalización de empresas mixtas o privadas donde se
demuestren ilegalidades en inversiones y administración son un botón
de muestra de esos pasos.
En el caso de la Coordinadora, integrada por el gubernamental
Movimiento Al Socialismo (MAS), los poderes Ejecutivo y Legislativo,
la Asamblea Constituyente y los movimientos sociales, asumirá la
función de garantizar las transformaciones que los bolivianos exigen.
Al frente de ese mecanismo estará el propio presidente Morales y es
decisiva la idea de que cualquier ministro pueda ser convocado de
acuerdo con requerimientos de la coyuntura política y social.
Según Morales, la Coordinadora permitirá además mejorar la conducta
y acelerar el proceso de desarrollo socio económico de la nación.
La medida se complementa con la designación de delegados
presidenciales en los nueve departamentos.
En las celebraciones por su primer año de mandato, la víspera, y
tras ratificar a su gabinete, Morales adelantó la creación de esa
estructura.
De acuerdo con el vocero presidencial, Alex Contreras, no se trata
de militantes del MAS sino de personalidades de cada región que
permitan una fluida coordinación con las diversas instancias.
Los delegados serán nexo del ejecutivo con las regiones, precisó.
Remarcó, además, que con ese mecanismo se busca fortalecer la
gestión gubernamental.
Fiel al principio de mandar obedeciendo, Morales celebró la víspera
su primer año de gestión recordando que antes, el gabinete se sometió
en la central ciudad de Cochabamba al análisis de 44 organizaciones
sociales.
Una de sus demandas, afirmó, fue consolidar el proceso de
nacionalización de los recursos naturales, iniciado en mayo pasado con
la recuperación del control estatal en el sector de hidrocarburos.
En ese sentido, anunció que una investigación ha encontrado
ilegalidades en algunas compañías mixtas o privatizadas sobre sus
inversiones y su administración.
Morales señaló además que de encontrarse incumplimientos con las
leyes, esas empresas volverán a manos del Estado.
Según conoció Prensa Latina, de las 10 firmas, tres son petroleras
y en las restantes hay inversionistas estadounidenses en el sector
eléctrico, chilenos en el ferroviario, italianos en telecomunicaciones
y bolivianos en la aviación.
También en la minería, el mandatario ratificó su decisión de
expropiar compañías pertenecientes al ex gobernante Gonzalo Sánchez de
Lozada (1993-1997 y 2002-2003) y que fueron compradas por la suiza
Glencore, entre ellas la planta de fundición Vinto.
En el rescate de la dignidad de los bolivianos y el carácter
soberano de su gobierno, Morales manifestó que la nacionalización de
los hidrocarburos y la austeridad y honestidad en el manejo
financiero, han sido y serán sus signos distintivos.
El presidente demostró con ejemplos las diferencias entre los
contratos firmados por gobiernos que le antecedieron, en los cuales se
le daba la titularidad a las empresas, con los suscritos ahora, donde
el Estado es el propietario de la producción.
Recordó que unos meses atrás las transnacionales pagaban de renta
petrolera apenas un 21 por ciento, mientras que con las nuevas
disposiciones el país recibe aproximadamente el 85 por ciento por ese
concepto.
Según datos ofrecidos por el mandatario, en 2007 Bolivia tendrá una
ganancia de más de mil 600 millones de dólares, y está calculado que
en cuatro años podrían multiplicarse los ingresos a cuatro mil
millones.
En el tema de las finanzas, las estadísticas macroeconómicas
demuestran que hay una estabilidad del sector financiero, pese a que
existe una inflación de 4,91 por ciento.
En 2006 la economía nacional creció un 4,5 por ciento, lo cual
demuestra la validez de que el Estado mantenga el control de los
recursos naturales.
Sobre el tema de la soberanía, Morales subrayó también la
importancia de un primer proyecto legislativo que instrumentó la
planificación del desarrollo nacional, sin la intromisión de formulas
llegadas desde el exterior.
Esas estrategias a mediano y corto plazo, apuntó, nos han permitido
la nacionalización de nuestros hidrocarburos, en una primera etapa,
para luego adentrarnos en la industrialización del sector energético.
Otras medidas como la lucha contra la corrupción, la reforma
agraria, seguridad ciudadana y transformaciones en servicios
educativos y de salud, nos posibilitan profundizar en vías para
mejorar la calidad de vida de los bolivianos, precisó.
Morales ratificó con su rendición de cuentas ante el Congreso y las
bases reunidas en la Plaza de Los Héroes, que selló los festejos en
Bolivia ayer, que las fortalezas de su gestión se basan en la
vinculación con el pueblo.
En ese camino, y pese a innumerables obstáculos de la oposición,
Morales apostó por el diálogo y la unidad nacional para encarar la
Asamblea Constituyente, en su misión de entregar una carta magna
renovada, que siente las bases de una nueva Bolivia.